La desaparición del PPD (Parte 1)

El licenciado Alfredo Ocasio (Archivo).

El licenciado Alfredo Ocasio (Archivo).

Por: Lcdo. Alfredo Ocasio

Los últimos días de la administración García Padilla pasaron a la historia como la clara demostración de que la persona que este pueblo escogió para administrar la colonia por los pasados cuatro años, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo ni capacidad de comprender las funciones del cargo que ostentaba. Como todo incompetente, recurrió una y otra vez a mentir construyéndose a sí mismo un mundo paralelo alejado de la realidad en donde él se creía sus propias mentiras. Así funciona la mente del mentiroso patológico.

La forma y manera en que se dieron sus últimos nombramientos, la pretensión de legislar a la trágala para imponer una agenda rechazada en las urnas por el pueblo y la hemorragia de indultos desmedidos a criminales de su partido, entre ellos varios ofensores sexuales, en un claro insulto y menosprecio a la mujer puertorriqueña, fueron suficientes para que hasta los pocos que quedaban defendiéndolo se dieran cuenta de la locura en que vive Alejandro García Padilla.

Sin embargo, el efecto más nocivo de su gesta, se lo deja a su propio partido, al cual destruyó con su mediocridad. Ese partido, luego de AGP, yace en ruinas y con la clara incapacidad de poder reformarse.

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El PPD fue creado bajo el liderato del caudillo Luis Muñoz Marín, quien se dio cuenta de que en su época, los partidos respondían a la vida de sus caudillos. Desaparecido el caudillo, el partido también moría. Muñoz buscó institucionalizar entonces al PPD. Es así como ese partido siguió con vida 36 años luego de la muerte de Muñoz, pero hoy se encuentra hecho un cadáver insepulto.

Vamos a los números

En las elecciones de 1968, a consecuencia de la división, el PPD obtuvo 374,040 votos o un 40.7% de apoyo. Ese había sido su piso electoral hasta estas elecciones. Desde su fundación en 1938, el PPD había mantenido un crecimiento electoral continuo. Luego de su derrota en el 1968, el PPD volvió a unirse y en 1972 tuvo un crecimiento neto en votos de 284,816. El PPD siguió creciendo en votos en las elecciones de 1976, 1980, 1984 y 1988.

Fue en las elecciones de 1992 que el crecimiento en votos del PPD se detuvo y registró una pérdida neta de 8,869 votos. El PPD se recuperó en 1996 experimentando un aumento en votos y en el 2000 cuando Sila Calderón le añadió 103,008 votos al PPD, su crecimiento electoral más grande desde 1972. Luego de esa elección, el PPD entró en una franca decadencia electoral. Desde esa elección al 2016, el PPD ha perdido un balance neto de 364,670 votos.

En el 2016 obtuvo 38.87% de los votos, pasando a ser este su nuevo piso electoral. Más aun, desde 1972 el PPD no ha podido obtener más del 50% de los votos. El PPD dejó de ser un partido de mayoría y ahora es un partido de minoría y las últimas 2 elecciones que ha ganado lo ha hecho por un escaso margen.

¿El por qué ha ocurrido esto en el PPD?

Hay tres causas principales. Primero, la figura de Muñoz, al rechazar la independencia y levantarse como un buen americano, atraía votos que normalmente hubiesen ido a parar al Partido Estadista Republicano de entonces. Estos, con los llamados autonomistas leales a EE.UU., conformaban esa mayoría cómoda del PPD en la era de Muñoz. El retiro de Muñoz abrió las puertas para el regreso de esos votantes al movimiento estadista, cosa que se aceleró con la creación del PNP y la llegada de un nuevo liderato estadista bajo la figura de Luis A. Ferré. De no haber sido por la división del 1968, el PPD hubiese ganado esas elecciones, pero a base del crecimiento electoral que venía experimentado el estadismo, hubiese posiblemente perdido las elecciones de 1972 y de seguro perdía las de 1976.

De hecho, las elecciones de 1976 fueron un “turning point” en nuestra historia. Por primera vez, el PPD perdía unas elecciones de verdad. No había división a quien achacarle la derrota. El PPD lo perdió todo; gobernación, comisionado residente, cámara, senado y la mayoría de las alcaldías.

El avance del movimiento estadista, casi convertido en apenas 8 años en el movimiento político de mayoría en Puerto Rico, llevó al PPD a la segunda causa para su debacle. El evento está próximo a cumplir 40 años de haber ocurrido.

Continuaremos mañana.

Comments

  1. Entierren al muerto que apesta.

  2. Ailin Padilla says:

    Excelente. Gracias por este análisis objetivo y documentado.

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