Crimen de niñita aumenta el temor de que ocurran otros casos

 

Ante el temor de que el asesino de la niñita Jorelys Galarza Rivera, ande a la caza de otras victimas, residentes de la ciudad de Canton y la comunidad hispana de Georgia, reclaman de las autoridades que redoblen los esfuerzos para detener al depredador sexual que secuestró y asesinó de manera horrenda a la menor que vivía con sus familiares en el complejo residencial River Ridge de Canton. Se alega que Jorelys, de solo 7 años de edad, fue sacada por la fuerza de un parque cercano a su hogar y conducida a un sitio apartado donde el asesino procedió a violarla.

Tras perpetrar el ataque sexual, el victimario procedió a lanzar el cuerpecito en un contenedor lleno de basura, donde la Policía halló los restos en estado de descomposición. Vecinos de la infortunada temen que el individuo implicado en los hechos regrese por más victimas, como ha ocurrido anteriormente en otras partes de los Estados Unidos. La Policía mantiene vigilancia sobre dos hombres que en el pasado fueron arrestados por molestar sexualmente a menores, pero al presente no tienen evidencia que los vincule a la muerte de la niña puertorriqueña.

Mientras aumenta el coraje de toda la comunidad boricua domiciliada en Canton, familiares de la menor viajaron hasta allí para darle apoyo a la familia de la menor, incluyendo a la madre Joseline Rivera. La dama tiene la difícil encomienda de identificar el cadáver de su amada hija Jorelys.

En el municipio de Peñuelas, donde residen familiares de la infortunada, vecinos y autoridades locales se preparan para darle el último adiós a la hijita de Ricardo Galarza Vázquez. Este padre se halla devastado ante la trágica e inexplicable muerte de la hija que esperaba este año para celebrar junto a ella las fiestas navideñas.