Cuidado, una sola frase puede herir a un pueblo y su gente

Decir que vivimos en un país  donde todo marcha sobre ruedas sería caer en la falsa visión de que Puerto Rico continúa siendo la » Isla del encanto». Es de público conocimiento que nuestra isla cerró el 2011, con uno de los índices de asesinatos más altos de toda la historia y que el trasiego de drogas es una de lacras sociales que sigue diezmando el recurso más importante de la patria: sus niños y jóvenes. Todo esto lo podemos estipular. Como ciudadanos responsables tampoco es el propósito colocarnos una venda para no ver lo que ocurre a nuestro alrededor.

Desafortunadamente, lo que trasciende siempre a nivel internacional son aquellas cosas negativas que lastiman el amor propio de un pueblo humilde, hospitalario y trabajador cuyos habitantes son, en su mayoría, hombres y mujeres decentes comprometidos con lo mejor de ser puertorriqueño.

Sinceramente, tiene que dolernos que haya medios de comunicación aquí y en el territorio continental de los Estados Unidos de América, que se presten para ridiculizar y estigmatizar la verdadera imágen de un pueblo noble y trabajador.

Decir, «soy puertorriqueño, debo ser bueno vendiendo drogas», es una frase que ningún boricua que se respete así mismo, deba tolerar aquí  y en  ningún lugar del mundo. De haber compatriotas que se manchan las manos y la conciencia con la venta de sustancias controladas, ésa no es la representación total de más de ocho millones de hermanos nuestros en la tierra local y en los 50 estados y territorios. La mayoría de los puertorriqueños llevan el sustento al hogar producto de un trabajo honesto, limpio y del que sienten orgullo.

Desde estas páginas demandamos de la televisora ABC que se excuse sin más dilación con todos los puertorriqueños que habitan en todos los rincones del mundo y que son embajadores de decencia para su país. En cuanto al actor Amaury  Nolasco, le suguerimos que continúe ganándose el pan de cada día, pero sin mancillar el buen bombre y la dignidad de quienes llama «compatriotas puertorriqueños».