DRNA confunde Tegu argentino capturado con un Dragón de Komodo

REDACCIÓN: Personal del Departamento de Recursos Naturales (DRNA) identificó equivocadamente a un lagarto capturado en el pueblo de Las Piedras con un Dragón de Komodo en su etapa juvenil, induciendo a error a medios informativos.

El hallazgo se produjo a las 12:00 del mediodía, cuando se alertó sobre una especie supuestamente no nativa, en una residencia localizada en el sector El Ombligo del barrio Ceiba Sur, en Las Piedras.

El reptil atrapado es un tegu blanquinegro (Salvator merianae) que habita en el continente sudamericano, particularmente el centro y este del Paraguay, Uruguay y el nordeste y centro de Argentina.

El tegu es terrestre y habita los claros en la selva, se refugian en cuevas excavadas por ellos mismos y son excelentes nadadores y trepadores. Utilizan termiteros para poner sus huevos, en virtud de la temperatura y humedad ambiente se encarguen de la incubación. Los tegus recién nacidos se encargarán de abrirse paso para salir.

La alimentación es también amplia tratándose de un generalista, carnívoro y omnívoro, su dieta se compone de artrópodos, insectos, pequeños vertebrados, huevos de aves y tortugas; así como frutas, ciertas hierbas o flores.

La reproducción es en cualquier época del año en climas tropicales y ponen de cuatro a 32 huevos.

El Dragón de Komodo

¿Qué es el Dragón de Komodo?

El Dragón de Komodo (Varanus komodoensis), también llamado Monstruo de Komodo y Varano de Komodo, es una especie de saurópsido de la familia de los varánidos, endémico de algunas islas de Indonesia central.​ Es el lagarto de mayor tamaño del mundo, con una longitud media de dos a tres metros y un peso de unos 70 kilos (154.3 libras).​ Como resultado de su tamaño, son los superdepredadores de los ecosistemas en los que viven.​ A pesar de que estos lagartos se alimentan principalmente de carroña, también cazan y tienden emboscadas a sus presas, que incluyen invertebrados, aves y mamíferos.

Se alimentan arrancando grandes trozos de carne de sus presas y tragándoselos enteros mientras sujetan el cadáver con las patas anteriores. En el caso de presas más pequeñas, de hasta el tamaño de una cabra, sus mandíbulas con articulaciones desencajables, cráneo flexible y estómago expandible, les permite tragarse las presas enteras.