Editorial

AAA los penaliza por quejarse de mal servicio

Aunque dicha corporación pública pudiera alegar que se trata de una casualidad, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados le acaba de suspender el servicio de agua potable a una familia domiciliada en la Calle 6 de la urbanización La Monserrate de Hormigueros. Trascendió, que pudiera tratarse de una represalia por parte del gobierno, ya que varios miembros de la familia afectada firmaron una misiva querellándose del desbordamiento de aguas negras y pestilencia procedente del sistema de alcantarillado.

Los perjudicados, cuya identidad se reserva, vieron subir su factura de agua de forma irregular ya que se ven forzados a utilizar el preciado liquido para limpiar los alrededores de su hogar que es alcanzado por descargas de aguas pestilentes y desperdicios fecales. Aunque los vecinos explicaron que es necesario el uso del agua para la limpieza frecuente del lugar, en la AAA le ripostaron que eso no es asunto de ellos. Esta situación afecta la salud de una de las residentes quien sufre de una condición bronquial que no le permite aspirar olores objetables. Se espera que la AAA, les restituya el servicio de agua de inmediato.

Temas de conversación-Hablando de un mal viejo

 

Desde épocas remotas y cuando los políticos solo dependían de los mitines en las esquinas para poder costear sus campañas a puestos electivos, han existido los llamados comités de recaudación de fondos y los grupos de simpatizantes que hacen rifas, venden bizcochos y hasta frien bacalaos y alcapurrias para generar dinero. En tiempos de antaño los candidatos a puestos electivos no podían soñar con los grandes contribuyentes del presente que invierten «hasta la camisa» para lograr la victoria de sus protegidos.

 No hay nada malo ni ilegal que un alcalde o legislador dependa de un comité de amigos para levantar recursos muy necesarios para acceder a medios tan costosos como los diarios impresos, la televisión y más recientemente los sistemas de cable.  Si esos llamados comités obran fuera de  horas laborables y sin afectar su agenda de trabajo regular, nada tiene de pecaminoso vender boletos para un bingo, el sorteo de un plasma, donas azucaradas y un auto de último modelo, que por lo regular, pocos conocen quien se lo gana.

Ahora, resulta preocupante que en determinado municipio de la isla, un funcionario haya sido sorprendido-y grabado-mientras «aconsejaba» a sus compañeros de labores a adquirir boletos para un bingo y otros eventos, a cambio de no poner en peligro la evaluación de tareas, y por ende, el puesto de trabajo.  Eso es ilegal a todas luces y no debe quedar como un chisme de barrio. Compete a las autoridades correspondientes iniciar la pesquisa de rigor, aparte de citar al primer ejecutivo municipal para que ofrezca su versión sobre el asunto.

 Claro que no hay nada de malo que un funcionario público gestione de forma lícita recursos para pagar la campaña eleccionaria que se avecina. Lo insólito es que alguien trate de lograr ayuda económica bajo amenaza o coacción.

Editorial: No hay excusa por lo ocurrido

 

      Por más que se le quiera dar vueltas al asunto para  tratar de justificar una decisión equivocada  e  irresponsable, nadie puede relevar de su cuota de culpa a los oficiales de Corrección que no hicieron el máximo para intentar salvarle la vida a los ocho reclusos que sucumbieron ahogados en el interior del vehiculo donde eran llevados a la cárcel de distrito de Arecibo.  Hallarse en prisión por determinado delito, eso no convierte a un ser humano en un objeto sin importancia ni su vida tiene menos valor que la de  aquellos que tienen el deber ministerial de custodiarlo.

     A nadie puede convencer la excusa de que los sumariados no fueran liberados rápidamente de las esposas y cadenas que los mantenían bajo control, por el hecho de una posible fuga. Si ese es el argumento para haberlos llevado a la muerte, muy triste es el concepto que se tiene en nuestras agencias de seguridad pública sobre el derecho a la vida.

    Entendemos que este caso que ha conmovido a la opinión pública puertorriqueña y trascendido a nivel internacional debe ser investigado exhaustivamente por las autoridades federales. Eso, por la pureza y transparencia de los procedimientos.

        Revista LA CALLE Digital, envía condolencias a todos los familiares de las victimas de una tragedia que pudo haberse evitado; o en su defecto, haber hecho todo lo humanamente posible para que el  resultado no fuera tan alarmante.  También felicitaciones a los vecinos rescatistas quienes  a riesgo de la seguridad personal lograron salvar a dos de los reclusos y a los 2 oficiales de Corrección. No existen excusas para que alguna gente intente justificar lo sucedido.

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Haremos énfasis en los temas de salud, entretenimiento, asuntos de las diferentes comunidades de nuestra región y demás pueblos de Puerto Rico. Habrá un balance entre aquellos asuntos importantes para la comunidad y otros eventos que constituyen noticia a nivel local e insular. Gracias por leer  Revista LA CALLE, hermana de la edición escrita de la publicación del mismo nombre.