La Gente Dice: El mismo cuento de cada cuatro años

 

Hoy me llegó la hoja de presentación de uno  de lo candidatos a la alcaldía por uno de los municipios de la zona oeste. En dicho documento, impreso a todo  color, el candidato resalta sus conocimientos y virtudes para el cargo electivo que interesa ocupar. Precisamente, se trata del mismo caballero que la gente del litoral occidental le ve el rostro cada cuatro años. Dicho sea de paso, se ha postulado varias veces para alcalde de su pueblo, por lo parece  haber quedado inmune a las derrotas.

Tal vez desea imitar al gran puertorriqueño Don Luis A. Ferré, quien logró ganar la gobernación de Puerto Rico, luego de cuatro intentos fallidos. Gracias a la pugna política que en el 1968, dividió a las huestes del Partido Popular Democrático y a la fundación del PNP por el señor Ferré, tuvo lugar la victoria del recordado lider de la estadidad. Finalmente, don Luis A. Ferré gobernó la isla durante el cuatrienio del 68 al 72.

Dicho esto cabe aclarar, que no todos los días surgen líderes de la categoría de aquel excelente industrial y filántropo ponceño.

En el caso que nos ocupa, se trata del mismo señor que no ha podido conseguir que un allegado suyo, dueño de un establecimiento comercial, permita que los conductores estacionen sus autos sobre la acera, poniendo en riesgo la seguridad de niños y ancianos.

Indudablemente, un lider que no puede orientar a los suyos sobre la obediencia a las leyes, carece de la fuera moral para pretender dirigir a un pueblo. Por último, ser lider no es trabajar por un dólar al mes, y menos cuando se recibe una buena pensión como retirado del gobierno.

Por ahora no vamos a ofrecer su identidad…pero si le cae el sayo que se lo ponga.

Que el Banco Popular quiere imponer seguro a la “cañona”

 

Sin tomar en consideración que muchos dueños de residencias no tienen la capacidad económica para enfentar una nueva carga a su bolsillo, el Banco Popular de Puerto Rico, está enviando cartas a sus clientes hipotecarios para exigirles la compra de un seguro para casos de inundación, que garantice el dinero  que la persona le adeuda a esa institución bancaria. Lo interesante de todo es que el mencionado banco pretende que la gente adquiera dicho seguro en determinada casa aseguradora, que según trascendió, es también su cliente.

Tras aducir que la póliza de inundación es una disposición federal “vigente desde el 2007”, el Banco Popular exige que dentro de un término de 45 días, el cliente hipotecario obtenga el seguro, o ellos lo impondrán en protección de sus intereses. Un vecino de la urbanización La Monserrate de Hormigueros, quien le paga hipoteca mensual a dicho banco, se encuentra contra la espada y la pared, ante las exigencias del Banco Popular.

Después de 32 años de haberse finalizado la construcción de la mencionada urbanización, ahora se le ocurre a alguien decir que el lugar es zona propensa a inundaciones  “AE”. En la zona denominada “AE” podría ocurrir una inundación grave en los próximos cien años.

En estos momentos cuando  los dueños de viviendas apenas tienen dinero para costear los pagos de hipoteca, luz, agua y otras utilidades, el Banco Popular amenaza con imponer una carga onerosa a través del seguro que pretenden que los clientes adquieran “a la cañona”.

Autoridades aclaran pormenores de accidente de tránsito ocurrido en sucursal bancaria

Al reiterar que se trató de un hecho accidental, la Policía aclaró que un vehiculo que se estrelló el sábado contra la antigua sucursal del Westernbank en el Mayagüez Mall, era manejado por una dama que perdió el control del volante mientras intentaba aparcarse frente al local que ahora ocupa el Banco Popular. “No existe vínculo alguno entre la persona involucrada en el choque y los hechos de violencia surgidos frente al Mayaguez Mall”, explicó la fuente policial.
Dos hombres fueron ultimados a tiros ese día a corta distancia del conocido Centro Comercial,en otro incidente que aún investigan el CIC y fiscales de Mayaguez.
En el caso de la colisión, la conductora no identificada no resultó herida ni tampoco el caballero que la acompañaba. Aparte del susto y los daños causados a la sucursal del Banco Popular, ningún cliente ni empleados de la institución salieron lesionados.

La reflexión del día

 

El error de algunas personas es llegar a creer lo que nadie creería. El mentiroso es como el coyote rival del “correcaminos”, siempre cae en su propia trampa.

Cuando es impuesto real es el 22 por ciento y no el 7.

Por Julio Víctor Ramírez, Sr.

Editor-Revista La Calle Digital

Ahora cuando funcionarios del gobierno hablan sobre las bondades de pagar el IVU del siete por ciento, como uno de los mecanismos para mejorar las finanzas del país, decenas de comerciantes se han visto forzados a cerrar operaciones y otros estudian la posibilidad de clausurar las puertas de sus negocios y marcharse de Puerto Rico. No es mentira decir que nuestra isla tiene uno de los sistemas contributivos más injustos de la nación nortteamericana y sus territorios.

Es un cuento de caminos decirle al pueblo que con el llamado IVU del siete por ciento y su nuevo carnal el “IVU Loto”, la isla disfruta de una mejor situación económica donde las oportunidades de empleo crecen como el matojo.Sabido es, que los puestos de trabajo creados recientemente, solo alcanzan a un grupo de privilegiados, afectos al gobierno de turno.

Los que ahora respaldan a capa y espada la permanencia del 7 por ciento, son los mismos que criticaron a las administraciones gubernamentales anteriores. Lo malo de ayer para los puertorriqueños,es ahora la solución mágica que está llenando los bolsillos de los grandes intereses.

Si al IVU del siete, le adicionamos el 15 por ciento que el cliente viene obligado a pagar en restaurantes y negocios donde el público es atendido en las mesas, entonces la historia del impuesto se “encarama” hasta un 22 por ciento.

Entiendo que alguien ripostará diciendo, ” que si no quiere pagar ese 15 %, pues no acuda a lugares de caché”. Aparte de eso en muchos de esos establecimientos es práctica obligatoria pagar el siete y el 15 por ciento, ya que los muy listos lo incluyen en la factura.

La gente dice..y con sobrada razón que en Puerto Rico, la clase media se encuentra en peligro de extinción y al final solamente habrá sitio para los ricos-ricos y los pobres-pobres. Los primeros seguirán sosteniéndose de su propio patrimonio y a la clase pobre, la continuarán ayudando nuestros “socios de la gran corporación”, como diría un respetado radiodifusor.

La Gente dice: Curiosidades y Algo Más

 

 Cuentan sus amigos y allegados, que el famoso tenor Luciano Pavarotti, era un individuo  muy  supersticioso  a la hora de subir al escenario para cantar sus arias sensacionales. Tras indicar que solo se trataba de un amuleto para la suerte, Pavarotti colocaba un clavo doblado en el bolsillo derecho de su pantalón. Ese ritual lo hacía desde el comienzo y hasta el final de su presentación.

 En una ocasión, el fenecido tenor le comentó a la prensa que la superstición se originó cuando antes de salir a escena en un teatro de Italia, halló un clavo de acero doblado detrás de la cortina. “Durante años seguí encontrando esos clavos, pero ahora pienso que los empleados del teatro o tramoyistas, me los dejaban intencionalmente para que yo los recogiese”, arguyó el legendario cantante.

 La gente dice, que antes de llegar a la cima de la fama como tenor operático, Luciano trabajó como vendedor de seguros pero no tuvo mucho éxito en ese trabajo.

 Una perra con suerte…si el perro de Juan del Pueblo muerde a uno de sus vecinos, lo más seguro es que el can termine detenido en la perrera municipal o que un juez ordene sacrificarlo. Sin embargo, uno de los perros de la princesa Ana de Inglaterra, mordió a 2 niños en un parque de Londres y la princesa solo tuvo que pagar una multa de $800. Luego de esto, la perra “real” Dotty le dio tremenda mordida a una sirvienta del palacio, pero Ana justificó el ataque alegando que la perra estaba con ” estrés y malhumor”. Resultado, la inquieta Dotty, fue llevada a un sicólogo especialista en animales, para bregar con el temperamento agresivo de Dotty, de la raza Bull Terrier.