[OPINIÓN] 5K Contra Esencia: Cuando una carrera dice mucho más que un resultado

Por Julio Víctor Ramírez, hijo

CABO ROJO: Hay ocasiones en que un evento deportivo deja de ser simplemente una competencia para convertirse en un termómetro del momento que vive un pueblo. Eso ocurrió este pasado domingo en Cabo Rojo con la celebración de la 5K Contra Esencia.

Los números hablan por sí solos… 430 personas inscritas decidieron dedicar parte de su tiempo para respaldar una causa que consideran trascendental para el futuro del municipio. No se trataba únicamente de correr cinco kilómetros. Se trataba de enviar un mensaje. Un mensaje de preocupación por el ambiente, por el modelo de desarrollo que se impulsa para la región y por el derecho de las comunidades a hacerse escuchar.

Y ese mensaje llegó.

Pero igual de revelador fue todo lo que ocurrió alrededor de la actividad.

Mientras el Gobierno Municipal mantiene un endoso condicionado al megaproyecto Esencia, la impresión que dejó durante la celebración de esta carrera fue la de un respaldo institucional mínimo hacia una actividad ciudadana organizada para expresar una visión distinta sobre el futuro de Cabo Rojo.

Antes del disparo de salida se informó que no había agua en los servicios sanitarios de la pista Relín Sosa. Sin embargo, esa afirmación resultó ser falsa, pues el servicio de agua sí estaba disponible, según el que suscribe pudo constatar personalmente. Aunque algunos podrían considerarlo un incidente menor, cuando se suma a otros acontecimientos del mismo día inevitablemente levanta interrogantes.

Había agua en la pista durante el evento, a pesar de que un funcionario municipal dijo que los baños estaban cerrados por que no había agua (Captura LIVE de LA CALLE Digital).

También resulta difícil entender cómo, con la ruta de la carrera anunciada públicamente desde hacía semanas, se autorizó una demolición precisamente frente a uno de los tramos por donde pasarían cientos de corredores. No fue el Municipio quien resolvió la situación. Fue la Policía de Puerto Rico la que tuvo que intervenir y ordenar la paralización temporal de los trabajos para proteger la seguridad de los participantes.

Los organizadores también tuvieron que recurrir a una ambulancia privada para garantizar la atención de cualquier emergencia, aun cuando el Municipio cuenta con esos recursos. Mientras tanto, la Policía estatal realizó una labor ejemplar en el manejo del tránsito, la escolta y la seguridad de la ruta. Esa colaboración fue determinante para que la actividad transcurriera sin incidentes mayores.

La ausencia de apoyo de la Policía Municipal tampoco pasó inadvertida.

Carta del comisionado de la Policía Municipal de Cabo Rojo denegando el servicio de vigilancia para la carrera.

Y como si todo ello no bastara, la propaganda colocada para anunciar la carrera desapareció de distintos puntos del pueblo antes del evento. No corresponde especular sobre quién la retiró. Lo que sí corresponde señalar es que la libre expresión y la participación ciudadana son pilares de cualquier sociedad democrática. Las diferencias sobre un proyecto de esta magnitud deben atenderse con argumentos y transparencia, nunca creando la percepción de obstáculos para quienes sostienen una posición distinta.

Paradójicamente, todos esos acontecimientos terminaron fortaleciendo el mensaje que intentaban opacar.

Porque, a pesar de las dificultades, 430 personas llegaron y a pesar de todo, la carrera se celebró… A pesar de todo, la ciudadanía respondió. Y ese quizás sea el dato más importante de toda esta historia.

Cuando un movimiento logra convocar a cientos de personas para defender una causa ambiental, deja de ser un grupo aislado y comienza a convertirse en una expresión legítima del sentir de un sector de la población.

Los gobiernos, estatal y municipal, tienen el deber de escuchar tanto a quienes respaldan un proyecto como a quienes lo cuestionan. La democracia no consiste únicamente en facilitar las iniciativas con las que se coincide. También exige garantizar que quienes piensan diferente puedan expresarse en igualdad de condiciones.

La controversia sobre Esencia no se resolverá con silencios, ni con obstáculos administrativos, ni con gestos que puedan interpretarse como falta de respaldo hacia actividades ciudadanas pacíficas. Se resolverá con información completa, con transparencia, con participación pública genuina y con decisiones que respondan al mejor interés colectivo.

Ciertamente, la carrera terminó el domingo, pero el debate sobre el futuro de Cabo Rojo apenas comienza.

Y después de lo ocurrido, una pregunta queda flotando en el ambiente… Si una simple carrera de cinco kilómetros encontró tantos escollos, ¿qué puede esperar una comunidad cuando decide cuestionar un proyecto multimillonario?