¿Qué es el fenómeno del polvo del Sahara? Y sus efectos sobre la salud

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Tomado de “Preguntas Frecuentes de la NOAA”

La “Capa de Aire del Sahara” (“Sarahan Air Layer”, SAL por sus siglas en inglés) es una masa de aire muy seca y cargada de polvo que se forma sobre el Desierto del Sahara a finales de la primavera, durante el verano y temprano en el otoño, y se mueve usualmente hacia el Océano Atlántico Norte cada 3 a 5 días.

Esta capa puede extenderse verticalmente entre los 1.500 a 6.000 metros (5.000 a 20,000 pies) de altura en la tropósfera y está relacionada con cantidades grandes de aire muy seco y cargado de polvo (~50% menos humedad que un sondeo tropical húmedo típico) y vientos fuertes (25-55 mph ó 10-25 m/s). Estos vientos fuertes, o chorros, usualmente se encuentran entre 6.500-14.500 pies (2000-4500 m) de altura en las zonas central y occidental del Océano Atlántico Norte y a una profundidad de 1-2 millas (1.6-3.2km).

El SAL puede tener un efecto negativo importante sobre la intensidad de los ciclones tropicales y su formación. El aire seco del SAL puede debilitar el ciclón tropical al suprimir las corrientes de aire ascendente de la tormenta, y los vientos horizontales que transportan el SAL cambian significativamente la cizalladura del viento en el medio ambiente de la tormenta. Todavía no se entiende muy bien cuál es el efecto del polvo del SAL en la intensidad del ciclón tropical, aunque en algunos estudios se sugiere que puede tener un impacto en la formación de nubes.

El SAL puede cubrir un área equivalente al continente de los EE. UU. Estas masas han sido rastreadas hacia el oeste hasta el Mar Caribe, América Central y el Golfo de México.

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Efectos en la salud

El Departamento de Salud de Puerto Rico hizo un llamado especial a las personas con asma y otras condiciones respiratorias a mantenerse atentas ante una inmensa nube de polvo del Sahara que arropará a toda la isla, hasta el jueves.

“Durante estos días, estaremos recibiendo una inmensa nube de polvo del Sahara. Sus concentraciones aumentarán por las próximas horas, con su máximo, entre domingo y lunes. Según expertos, estaremos viviendo un evento de gran magnitud, por lo que los asmáticos, las personas con alergias y otras condiciones respiratorias, así como los que hayan estado contagiados con el COVID-19, deben ser muy precavidos para no agravar sus condiciones de salud”, indicó Ibis Montalvo Félix, gerente y coordinadora del Programa de Asma del Departamento de Salud.

Montalvo Félix explicó que el polvo del Sahara, proveniente del occidente de África, se caracteriza por traer una masa de aire caliente, con muy poca humedad que, a su vez, contiene materiales biológicos y químicos que son potencialmente dañinos a la salud respiratoria. Este fenómeno, de recurrencia anual en la isla, es considerado un provocador ambiental de los síntomas de la enfermedad del asma.

“No podemos bajar la guardia, porque el asma es una enfermedad crónica, o de larga duración, que no tiene cura, pero sí se puede controlar. Esta condición se caracteriza por la inflamación y estrechamiento de las vías respiratorias, produciendo mayor mucosidad, lo que bloquea el paso del aire. Las personas asmáticas, al tener sus vías respiratorias inflamadas, son más propensas a verse afectadas ante eventos ambientales como el Polvo del Sahara y el aumento de esporas de hongos y polen en el verano”, apuntó.

Según el Sistema de Vigilancia del Programa de Asma, en Puerto Rico existen aproximadamente 582 mil niños y adolescentes y 303,623 adultos con la enfermedad del asma. Los datos reflejan que uno de cada 10 niños y uno de cada nueve adultos en Puerto Rico padece de esta condición de salud.