LO QUE DICE JUAN DE PEDRO, DICE MÁS DE JUAN QUE DE PEDRO

Nuestro editor, Julio Víctor Ramírez, hijo, conversa con el excongresista demócrata, Luis Gutiérrez.

Comentario de Julio Víctor Ramírez, hijo

Hay un viejo refrán que dice: “Lo que dice Juan de Pedro, dice más de Juan que de Pedro”.

Y pocas veces ese refrán ha resultado tan apropiado como ahora.

Durante la celebración del 80 aniversario del Partido Independentista Puertorriqueño, en el Hotel Ponce Hilton, tuvimos la oportunidad de realizar varias entrevistas para LA CALLE Digital, como parte de nuestra cobertura periodística de esa actividad.

Conversamos con dirigentes y figuras de esa colectividad, entre ellos Joel Vega Torres, de San Germán; la senadora María de Lourdes Santiago; la representante Adriana Gutiérrez y el excongresista demócrata por Chicago, Luis Gutiérrez.

Precisamente, una de esas entrevistas ha provocado una controversia que merece unas expresiones de nuestra parte.

El excongresista Luis Gutiérrez accedió gentilmente a conversar con nosotros, a pesar de que las personas que lo acompañaban nos advirtieron, de antemano, que tenía una condición de salud que afectaba su capacidad para expresarse verbalmente con claridad.

Quiero subrayar algo: Gutiérrez no estaba obligado a concedernos esa entrevista. Sin embargo, tuvo la deferencia de detenerse y contestar nuestras preguntas.

Y aquí es importante establecer una diferencia que algunas personas parecen no comprender: una cosa es tener dificultades para articular las palabras y otra muy distinta es estar bajo los efectos del alcohol o carecer de coherencia en el pensamiento.

Nosotros estuvimos allí. Frente a él. Conversando directamente con él.

Y podemos afirmar, a partir de nuestra observación durante la entrevista, que el excongresista estaba sobrio, comprendía nuestras preguntas y respondía de manera coherente.

Por eso resultan particularmente lamentables las expresiones de burla que se le atribuyen al presidente del Senado de Puerto Rico, Thomas Rivera Schatz, a raíz de esa entrevista.

No estamos hablando de un ciudadano cualquiera que, desde el anonimato de las redes sociales, publica cualquier ocurrencia.

Estamos hablando del presidente de uno de los cuerpos legislativos de Puerto Rico. Una figura que ocupa una de las posiciones de mayor responsabilidad institucional en nuestro sistema de gobierno.

Y precisamente por eso, sus expresiones merecen un escrutinio mayor.

Se puede disentir de Luis Gutiérrez. Se pueden cuestionar sus posiciones políticas, su trayectoria, sus alianzas y sus planteamientos sobre el futuro de Puerto Rico. Todo eso es legítimo en una democracia.

Lo que no resulta aceptable es convertir una dificultad de salud en motivo de escarnio público.

Porque cuando se utiliza una condición de salud para ridiculizar a un adversario político, el debate deja de ser sobre ideas y se convierte en una demostración de insensibilidad.

Y eso dice mucho más de quien se burla que de quien recibe la burla.

También nos preocupa que algunos medios de comunicación, que se presentan ante el país como instituciones periodísticas serias, hayan contribuido a amplificar comentarios o insinuaciones sin establecer adecuadamente el contexto de lo ocurrido.

El periodismo no consiste simplemente en reproducir lo que se vuelve viral.

El periodismo exige verificar, contextualizar, contrastar y, sobre todo, ejercer criterio.

Una dificultad en el habla no constituye evidencia de embriaguez. Y una grabación de unos minutos no autoriza a nadie a emitir diagnósticos médicos ni juicios irresponsables sobre la condición de una persona.

En cuanto a LA CALLE Digital, quiero dejar algo meridianamente claro.

Nosotros no entrevistamos a Luis Gutiérrez para ridiculizarlo. Lo entrevistamos porque es una figura de relevancia en la historia política puertorriqueña y porque sus expresiones tienen valor noticioso.

Lo hicimos con el mismo respeto profesional con el que entrevistamos a las demás personas que participaron de aquella actividad.

Y no vamos a pedir disculpas por haber cumplido con nuestro deber periodístico.

Llevamos medio siglo vinculados a los medios de comunicación. Hemos entrevistado a personas de todas las ideologías, partidos políticos, condiciones sociales y corrientes de pensamiento.

No hemos necesitado pensar como nuestros entrevistados para reconocerles su derecho a expresarse.

Porque el respeto a una persona no significa respaldar sus ideas, y la objetividad periodística no exige renunciar a la sensibilidad humana.

A quienes siguen nuestro trabajo, les reiteramos que LA CALLE Digital continuará haciendo periodismo con independencia, responsabilidad y respeto a la dignidad de las personas.

Y a quienes pretenden convertir las dificultades de salud de un ser humano en material para la burla política, les recordamos algo elemental:

La enfermedad no distingue entre populares, penepés, independentistas, republicanos o demócratas.

La vulnerabilidad humana no tiene afiliación partidista.

Hoy puede ser Luis Gutiérrez. Mañana puede ser cualquiera de nosotros o alguien a quien amamos.

Por eso, antes de reírnos de las dificultades ajenas, convendría recordar que nadie tiene garantizada la salud para siempre.

Y termino como comencé: “Lo que dice Juan de Pedro, dice más de Juan que de Pedro”.

Porque las palabras que utilizamos para referirnos a los demás terminan revelando, muchas veces, nuestro propio carácter.

Y la dignidad humana debe estar siempre por encima de cualquier diferencia política.