La influenza: epidemia anunciada

Que el Departamento de Salud haya decretado una epidemia de influenza en Puerto Rico no debería sorprender a nadie. Las cifras ya venían en ascenso desde semanas antes. Lo que sí merece un análisis honesto —y sin rodeos— es cómo las aglomeraciones multitudinarias de público, celebradas sin mayores controles, terminan funcionando como aceleradores silenciosos de contagios.

Las recientes Fiestas de la Calle San Sebastián, con una asistencia estimada en más de un millón de personas en apenas cuatro días, representan un ejemplo perfecto de esa realidad incómoda que a veces preferimos ignorar: la cultura del festejo masivo y la salud pública no siempre caminan de la mano.

El escenario perfecto para la propagación

La influenza no es un virus exótico ni misterioso. Se transmite por gotas respiratorias: hablar, gritar, cantar, toser, estornudar. Justo lo que ocurre —de manera intensa y constante— en eventos multitudinarios. Calles estrechas, cuerpos pegados, filas interminables, consumo de alcohol que reduce precauciones y personas que asisten aun con síntomas leves porque “no es nada”.

Todo eso configura un escenario ideal para que un virus respiratorio circule sin resistencia.

Nadie necesita un doctorado en epidemiología para entenderlo: cuando juntas a cientos de miles de personas durante horas, el contagio deja de ser una posibilidad y se convierte en una probabilidad.

El problema no es la fiesta, es la negación

Es importante decirlo claro: la epidemia no comenzó en la SanSe. La transmisión comunitaria ya estaba activa y sostenida. Pero eventos de esta magnitud no ocurren en el vacío. Funcionan como multiplicadores, como gasolina sobre una llama ya encendida.

Negarlo es irresponsable.

El argumento de que “no hay evidencia directa” suele usarse como escudo político, pero en salud pública no siempre se espera la evidencia perfecta para reconocer patrones claros. El periodo de incubación de la influenza —de uno a cuatro días— coincide con los picos de casos reportados posteriormente. Eso no prueba causalidad absoluta, pero sí una relación plausible y predecible.

¿Dónde estuvo el mensaje preventivo?

Si el gobierno sabía —como ahora reconoce— que la influenza estaba fuera de control, ¿por qué no se reforzó el mensaje preventivo antes y durante los eventos?

¿Dónde estaban las campañas visibles de vacunación, el llamado a no asistir con síntomas, el uso voluntario de mascarillas en áreas congestionadas, o incluso advertencias claras al público?

La respuesta es incómoda: nadie quiso ser el aguafiestas.

La salud pública volvió a ceder ante la presión del turismo, la economía informal y la narrativa de “normalidad”, aun cuando los datos advertían lo contrario.

Cultura vs. responsabilidad

Puerto Rico tiene todo el derecho a celebrar sus tradiciones. Pero también tiene la obligación de aprender de sus propias crisis. Después de pandemias, huracanes, terremotos y emergencias sanitarias, insistir en que las aglomeraciones no tienen consecuencias es una forma de autoengaño colectivo.

No se trata de cancelar eventos, sino de organizarlos con responsabilidad, transparencia y medidas claras cuando el contexto epidemiológico así lo exige.

El costo invisible

La epidemia no se mide solo en estadísticas. Se mide en salas de emergencia llenas, ausencias laborales, adultos mayores hospitalizados, niños enfermos, y muertes que, en algunos casos, pudieron evitarse.

Las multitudes no enferman solas. Enferman a otros cuando regresan a sus casas, trabajos y escuelas.

Las aglomeraciones multitudinarias no son las villanas únicas de esta epidemia, pero sí fueron cómplices silenciosas. Ignorarlo es repetir el mismo error: actuar cuando el sistema colapsa, no cuando aún se puede prevenir.

La influenza no distingue entre fiesta y rutina. Y el virus no pide permiso para propagarse.

Tratan de pasar foto de otro país como un incidente ocurrido en la SanSe 2016

La foto circulada está recorriendo la Internet desde el 2014 y no es de Puerto Rico (Archivo TinyEye.com).

La foto circulada está recorriendo la Internet desde el 2014 y no es de Puerto Rico (Archivo TinEye.com).

SAN JUAN: La foto de un sujeto que aparenta estar haciendo una necesidad fisiológica en un zafacón, que se convirtió en viral el sábado en la noche a través de las redes sociales, cuando se trató de dar la impresión de que había ocurrido en las Fiestas de la Calle San Sebastián, que tienen lugar durante este fin de semana en el Viejo San Juan.

Luego de publicarse la controvertible foto, el ingeniero en computadoras David Miró investigó el origen de la misma, encontrando que NO había sido tomada en las tradicionales fiestas capitalinas, y que aparenta ser originalmente de una broma estudiantil en algún lugar de Europa, casi seguramente en Francia. La foto data de octubre de 2014.

La supuesta foto de la Calle San Sebastián tiene 21 resultados en una búsqueda realizada en el sitio www.tineye.com, lo que evidencia que no se tomó en las fiestas, y que a todas luces alguien trató de llamar la atención con la misma.01-10-16 aquaviva domingos bbq

La situación trajo como resultado que varios medios cibernéticos y páginas en redes sociales compartieron la foto, dando por cierto que la misma se tomó en San Juan.

Para 1995, el ingeniero Miró descubrió que era fraudulenta una foto que provocó un escándalo en el que se alegaba que una supuesta estudiante del Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, había posado desnuda y estaba circulando por las computadoras de la gente, que en esa época podía tenerlas, pero muy pocas tenían acceso al internet.

Para entonces, Miró descubrió que la chica era una modelo porno de San Diego, California. De ahí en adelante comenzó el boom del Internet en Puerto Rico y las cosas no fueron iguales en cuanto al mundo cibernético se refiere.

La recomendación de LA CALLE Digital, como medio responsable, es que verifiquen el origen de las fotos que circulan para no inducir a error a la comunidad.

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Departamento de la Familia «lee la cartilla» a padres que lleven menores a la SanSe

Una muestra de la multitud que llega hasta el Viejo San Juan para las Fiestas de la Calle San Sebastián. En la noche, la concurrencia aumenta. Haga "click" sobre la imagen para ampliarla (Foto LA CALLE Digital).

Una muestra de la multitud que llega hasta el Viejo San Juan para las Fiestas de la Calle San Sebastián. En la noche, la concurrencia aumenta. Haga «click» sobre la imagen para ampliarla (Foto LA CALLE Digital).

SAN JUAN: La secretaria de la Familia, Idalia Colón Rondón, exhortó a los padres que asistan con sus hijos menores este fin de semana a las Fiestas de la Calle San Sebastián, que deben acompañarlos en todo momento para así velar por su seguridad y prevenir que se expongan a situaciones de riesgo, que atenten contra su salud y su seguridad.

La trabajadora social indicó que empleados del Departamento de la Familia estarán presentes durante el horario de las actividades con el propósito de entregar material relacionado a prevención de maltrato e intervenir en situaciones donde los menores estén en riesgo.

“La responsabilidad por la seguridad y la salud de los hijos menores de edad no puede ser delegada y más aún cuando se trata de actividades multitudinarias donde la ingesta de bebidas alcohólicas se hace de manera desmedida”, resaltó Colón Rondón.

Además, la funcionaria explicó que aunque, está prohibido por ley la venta de bebidas alcohólicas a menores de 18 años de edad, los establecimientos deben solicitar identificación si entiende que es un menor, esto para garantizar su seguridad.

También hizo hincapié en que los padres o encargados orienten a los adolescentes sobre los efectos negativos a la salud que ocasiona el consumo de bebidas alcohólicas u otras sustancias, como las drogas.calle san sebastian

“Los padres y las madres deben explicarles a sus hijos las efectos  negativos a la salud que surgen como resultado del consumo de bebidas alcohólicas y otras sustancias. El alcohol es adictivo para todos y los estudios demuestran que su consumo afecta el sistema nervioso central, las funciones cognoscitivas, motoras y emocionales de la persona. Por consiguiente, aumentan también las probabilidades de que los adolescentes estén involucrados en accidentes de tránsito, así como en incidentes de violencia”,  detalló Colón Rondón.

En cuanto a los niños pequeños, le recomienda a los padres mantener contacto visual  con los niños y a orientarlos para que si se pierden pidan ayuda a la policía o algún adulto responsable. A su vez, recordó que los menores no deben ser expuestos a actividades hasta altas horas de la noche.

Protocolo con adolescentes intoxicados:

Según se informó el Departamento de la Familia tendrá personal destacado en las áreas de los hospitales que estarán habilitados. Una vez el menor esté estabilizado, personal del Departamento de la Familia le realizará una entrevista con el propósito de explorar datos de sus padres o encargados, con quienes se realizará contacto inmediato para que se presenten al Centro de Mando del Departamento de la Familia, ubicado al lado del Teatro Tapia. Se entrevistarán a los padres o encargados y se orientará, de acuerdo a las circunstancias de cada caso y, de ser necesario, se hará un referido a la Línea de Maltrato del Departamento de la Familia (1-800-981-8333), para mayor investigación.

01-12-16 Aquaviva Moises CancelProtocolo con niños perdidos:

Colón Rondón explicó que trabajadores sociales están destacados en las Fiestas de la Calle San Sebastián orientando a los padres. En caso de que un padre se le pierda al menor, la situación se comunicará, mediante altoparlante y otros sistemas de comunicación. La Policía Municipal llevará a los menores, cuyo padre se le haya perdido, hasta el Centro de Mando. Una vez llegue el adulto responsable, este deberá mostrar una identificación con foto para corroborar que, en efecto, es el encargado y se conducirá una entrevista. Personal del Departamento de la Familia orientará al padre, a la madre o al encargado sobre la importancia de la supervisión del menor. De no identificarse a la persona responsable, se realizará un referido a la Línea de Maltrato del Departamento de la Familia (1-800-981-8333). Se mantendrá la custodia física del menor en todo momento, hasta tanto se identifique al padre, a la madre o a la persona responsable.

Recuerde:

Si su hijo(a) se pierde durante la celebración de las Fiestas de la Calle San Sebastián, acuda al Centro de Mando, que estará ubicado al lado del Teatro Tapia. La Línea de Orientación Departamento de la Familia- 787-977-8022/ 1-888-359-7777 – estará disponible para proveer apoyo a la ciudadanía. Para consejos adicionales, acceda también a la página oficial del Departamento de la Familia en Facebook: http://www.facebook.com/DeptoFamiliaPR.

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