A no ser que la administración saliente se esté desquitando con los abonados de esa corporación pública por haber perdido los recientes comicios electorales, no existe explicación lógica para anunciar un alza en la tarifa de luz a partir de este mes de diciembre. Mientras el precio del barril de petróleo continúa sin cambios significativos en el mercado mundial, la Autoridad de Energía Eléctrica y sus altos mogules, nos traen como «regalo navideño» otro de los aumentos a los que tienen acostumbrados a este golpeado país.
Entendemos que el ingeniero José Ortíz y Josué Colón, director ejecutivo de la AEE, no deben permanecer ni un minuto más en sus respectivos cargos. El nuevo gobernador Alejandro García Padilla, va a contar con el respaldo de la mayoría de los abonados de la AEE,si sale de estos señores sin pensarlo ni un minuto. Si para que se marchen, nuestro pueblo tiene que pagarles los «bonos de la improductividad», pues manos a la obra.
Basta ya de engaño tras engaño. Hasta el menos preparado académicamente conoce que este anuncio de aumentar la tarifa por servicio de energía eléctrica surge semanas después que los altos ejecutivos de esa agencia se repartieron millones de dólares en bonificaciones, productividad y vacaciones por enfermedad. Se trata de los mismos millones que se pudieron haber invertido para mantener una tarifa de luz estable.
De otra parte, la saliente administración Fortuño hizo un aguaje para bajar la abusiva facturación mientras duró el periodo electoral y «enamoraban» a los votantes para revalidar en el 2013. Para ello cogieron dinero prestado para subsidiar un bajón artificial de la factura. Conocidos los resultados de las elecciones a nivel de Cámara, Senado y Gobernación, ahora la AEE se ensaña una vez más con los consumidores. Y todavía hay de ellos que preguntan, «porqué perdieron las elecciones».
Aún recordamos una frase lapidaria atribuida al insigne puertorriqueño don Luis Muñoz Marín, quien comparó a la justicia con una «perra flaca que solo muerde los talones a los pobres». Dicho de manera más sencilla, mientras más poder se ostenta, ya sea en el plano político o económico, mayores son las oportunidades de no dormir ni una noche tras las rejas. Obviamente, si es usted Juanito, el que reside en un sector marginado sus posibilidades de trato justo no son iguales que las de Pablín, el hijo del juez.
Son múltiples las ocasiones en que escuchamos a los conformistas decir que “ la gente decente no necesita de derechos constitucionales”. Eso mismo pensaba este periodista hasta el 20 de agosto del año 1993, cuando siendo las 7:50 de la mañana, seis agentes del Cuerpo Investigación Criminal, procedentes de San Juan, allanaron nuestra residencia en Hormigueros. Motivo: respondían a una querella del entonces poderoso senador del PNP, Freddy Valentín Acevedo, quien alegó falsamente que de nuestro teléfono había surgido una llamada, donde alguien se hacía pasar por él para difamar al colega Luis Francisco Ojeda.





