Editorial

­¡ Gracias, Raymond Arrieta, eres orgullo de Puerto Rico!

Durante estos pasados seis días, nuestros compatriotas han seguido minuto a minuto, tu «Cuarta Caminata Da Vida» por los pacientes del Hospital Oncológico de Puerto Rico. No ha sido fácil caminar hasta el cansancio para conseguir la ayuda de un pueblo generoso que reconoce todo lo grandioso que día a día y año tras año haces por los más necesitados, por la gente humilde a quienes el  Cáncer no podrá vencer mientras haya corazones nobles como el tuyo.

Esas 94 millas que cubriste en compañía de voluntarios, amigos, colaboradores y una caravana de gente llena de fe, es la mejor demostración de que los pueblos unidos siempre serán pueblos vencedores. Raymond, los puertorriqueños vivimos  siempre agradecidos de tí, porque más que un artista, eres símbolo del boricua que trabaja, lucha, persevera y comparte su preciosa existencia con los hermanos más sufridos.

Mientras otros se dedican a destruir, a crear divisiones y a mantener a un país en constante polémica y depresión, tú eres el  faro de esperanza que Borinquen necesita para hacer posible obras de tanta grandeza como fue la «Cuarta Caminata Da Vida». Gracias Raymond Arrieta, eres orgullo de Puerto Rico. Felicitaciones a los voluntarios que estuvieron contigo. Muy especialmente, a  Telemundo y Noti-Uno, que te respaldaron en esta  histórica gesta.

¿ Para quién trabaja el Secretario de Asuntos al Consumidor?

Que la empresa privada defienda sus intereses de manera agresiva y consistente, eso es un asunto que no debe tomar por sorpresa al pueblo puertorriqueño que se encuentra huérfano de legisladores y funcionarios gubernamentales dispuestos a proteger sus derechos frente a los abusos constantes  de firmas poderosas cuyas metas sociales están precedidas por el signo de «dólar». En el caso de los grandes productores y distribuidores de gasolina y demás  derivados del petróleo, a ellos no les importa ni les preocupa si los consumidores siguen atravesando por la peor crisis económica  en muchas décadas.

Cuanto más caro el litro de combustible, más fondos ingresan a las abultadas cuentas bancarias de los grandes productores y distribuidores de gasolina y diesel en Puerto Rico. A eso súmele, la friolera de recursos que recibe Hacienda por concepto del pago de arbitrios al momento de usted adquirir combustible en las estaciones de servicio.

La excusa no puede ser ahora el precio del barril de petróleo en el mercado mundial. Obviamente, ese argumento no resiste validez alguna. Ahora el cuento se limita a los márgenes de ganancias y a que los «pobrecitos» distribuidores podrían irse a la bancarrota en cualquier momento.

Y en ese «duermete nene», no están solos los productores y grandes distribuidores de gasolina, que a su vez, son propietarios de muchas de las estaciones de servicio que operan en la isla. Ellos cuentan con el respaldo incondicional del Secretario del Departamento de Asuntos al Consumidor, Luis Rivera Marín, quien le ha dado la espalda al pueblo pobre para alinearse con los grandes intereses económicos. La Calle Digital, emplaza al señor Rivera Marín, para  le explique al  país ese cambio súbito a favor de los productores y distribuidores de combustible. Entendemos que ya dejó de ser defensor de los asuntos del consumidor para transformarse en «el gasolinero mayor».

Don Francisco, entendemos que esta vez se le fue la mano

Durante muchos años, el comunicador Mario Krutzberger (Don Francisco), ha sido  una figura de prestigio en la televisión internacional  y  ejemplo a imitar por aquellos jóvenes que  aspiran a llegar y triunfar en el difícil mundo de las comunicaciones. Por esa razón, la sociedad le exige mucho más a don Francisco, de quien no dudamos, vive en un eterno compromiso con la defensa de los derechos de todos los pueblos hispanos.

Sin embargo, por esta vez tenemos que diferir con Don Francisco, a quien en estas noches «se le fue la mano» mientras  dialogaba  con varios niños en uno de los segmentos fijos del programa «Sábado Gigante».  Muy malo le quedó a don Mario, el espacio donde simuló dispararle a unos menores para que cayeran al suelo al estilo de los vaqueros del viejo Oeste. Creemos  que habían otras alternativas para que esos niños demostraran su talento como futuros actores.

En una sociedad donde el crimen, el uso ilegal de armas y la violencia institucionalizada constituyen la orden del día, presentar a menores en episodios de esa naturaleza, no es asunto de chiste. Don Francisco, entendemos que esta vez se le fue la mano y usted con su sabiduría sabrá rectificar.

Reto a la Legislatura para que investigue a poderoso banco

Quien tiene el dinero, tiene el poder. Eso se lo escuché decir a un amigo, ex ejecutivo bancario, a quien le inquirí en una ocasión el porqué nadie en esta isla, incluyendo a los legisladores, tiene las agallas para iniciar una pesquisa contra un autoproclamado «banco de Puerto Rico», que mantiene el monopolio de la vida y hacienda del pueblo puertorriqueño. Si bien nadie regatea el derecho de la industria bancaria a operar con ganancias y ser fuente de trabajo para muchos compatriotas, esos atributos no le conceden «licencia de Corso» para abusar de los consumidores de este país maltratado y pisoteado por los grandes intereses financieros.

A varios meses de un editorial donde denunciamos  la decisión unilateral tomada por el llamado » banco de Puerto Rico», obligando a sus clientes hipotecarios a obtener un seguro contra inundaciones, aparte de revisar sin ningún tipo de consideraciones el pago regular de la hipoteca, no se ha escuchado la voz de algún  legislador, gobernador, secretario del DACO o defensor del pueblo acudir en auxilio del pueblo.

Hasta hemos llegado a pensar que aquí todo el mundo le teme a los poderosos, máxime, si gozan de la inmunidad que les proveen los dólares. Incluso, algunos medios de comunicación que en la mayoría de los casos «se tragan a los niños crudos», ahora  hacen mutis por el foro. Lo podemos entender, se trata de un auspiciador que nadie puede darse el lujo de perder.

Conocemos que en la Legislatura de nuestra isla hay hombres y mujeres comprometidos con la justicia y la verdad. Es a esa Cámara y Senado, que le urgimos intervenir para que la industria bancaria explique porqué puso en vigor en abril de este año una disposición federal que obliga a todo  deudor de hipotecas a proveerse de un seguro contra inundaciones. Un seguro que eleva el pago mensual de la hipoteca en más de un 20 por ciento. En un caso particular, el cliente que pagaba $578 mensuales por la hipoteca de su casa ahora tiene que desembolsar $719 mensuales.

A esto adicione los pagos de agua, luz y otras utilidades. Pero no se moleste en solicitarle al «banco de Puerto Rico» que haga los reajustes necesarios, porque sus grandes ejecutivos no conocen del dolor y las privaciones que vive el consumidor, particularmente, la clase media. No descartamos que este editorial sea respondido con represalias, pero al final del camino alguien tiene que salirle al paso a quienes abusan de un noble pueblo, que aún tiene fuerzas para cantar «El Lamento Borincano».

Caso John Vargas: Cuando falta el compañerismo y solidaridad

Podemos estipular de salida, que la mayoría de los medios de comunicación social forman parte de una actividad lucrativa, donde cada empresa aspira a ofrecer el mejor servicio a su público de manera rápida y eficiente. Sin embargo, tratándose de estaciones de radio, televisión, internet o periódicos, la gente que labora para esos medios, debe pertenecer con orgullo a una familia extendida denominada la Prensa. Y es a esa Prensa que La Calle Digital, quiere dirigir este comentario editorial ante el silencio que acompaña desde hace varias semanas el caso del compañero periodista John Vargas Santiago, de la Cadena Radial Noti-Luz.

Mientras en la cadena radial para la cual labora le han demostrado afecto y solidaridad, otros medios se han hecho de la vista larga ante la gravedad de un asunto que demanda la unidad colectiva de todas las organizaciones de periodistas para salir en defensa del colega Vargas Santiago y sus derechos constitucionales.

Periodista o no, ningún organismo de seguridad del estado, tiene facultad de ley para irrumpir en el hogar de ningún ciudadano, sin que medie una orden de allanamiento expedida por un magistrado. La mera creencia de que se pudiera estarse  cometiendo un delito u ocultando algún tipo de evidencia, no es base para que la Policía entre como «guapos de barrio»  a la casa de Vargas Santiago, ni a ningún otro hogar de esta isla.

A tenor con las grabaciones difundidas a través de Noti-Luz, el joven John Vargas Santiago, vivió momentos de terror ante miembros de la Policía armados hasta los dientes y dispuestos a quitarle la vida si el reportero hubierse ofrecido alguna resistencia. No obstante, el joven obró con ecuanimidad e inteligencia; naturalmente, quien nada debe, nada teme.

Este caso, no es un hecho aislado, cientos de familias en este país alegan haber sido humilladas y maltratadas durante operativos en sus hogares, pero a nadie le interesa investigar y tomar cartas en el asunto.  Esta vez fue el compañero periodista Vargas Santiago, mañana puede ser cualquiera otro miembro de la Prensa. Nadie nos garantiza inmunidad para no ser maltratados y vilipendiados por las llamadas fuerzas del orden público.

Hay excelentes policías en nuestro Puerto Rico, que no toleran los desmanes de ese grupo de delincuentes que irrumpieron en el hogar de Vargas Santiago. De la misma manera, todavía tenemos muchos periodistas que su compromiso con la verdad va más allá de la competencia entre los medios. Sería triste pensar, que el colega John Vargas no ha recibido el respaldo total que merece, porque estamos viviendo en una sociedad donde falta el compañerismo y la solidaridad.

Palabras y promesas, promesas y palabras, el mismo cuento

Tan reciente como hace varios minutos, el cartero nos hizo entrega de la factura más al día por consumo de energía eléctrica en nuestro hogar. La misma es por la friolera de $460 con 66 centavos, correspondiente a la lectura de los pasados 30 días. Estamos hablando de una vivienda de clase media baja en la que habita una familia de seis personas y no el apartamento lujoso de un condominio de la capital. Les confieso que tiemblo de pies a cabeza cuando abro el sobre que trae la fatídica factura verdosa con el logo de la Autoridad de Energía Eléctrica.

Ya no se trata de abuso ni de atraco contra el bolsillo de un pensionado que solo depende de un ingreso limitado para atender múltiples obligaciones. Ahora estamos hablando de saqueo, explotación y de una manera despiadada de destruir la tranquilidad y calidad de vida de cientos de miles de puertorriqueños.

Para este mes, la factura subió unos $20 adicionales, a pesar de que el precio del barril de petróleo se encuentra en el nivel más bajo de los últimos meses. Sin lugar a dudas, el actual gobierno sigue esquilmando a la clase media en aras de complacer a miles de individuos en esta isla que «olvidan» pagar los servicios esenciales de agua y luz. Como hay gente que le roba al gobierno, el estado siempre halla la manera de recuperar su dinero por algún lado.

Que alguien me diga si no constituye un atropello contra el bolsillo de los envejecientes, facturar todos los meses cantidades exhorbitantes como sucede en nuestro caso.  He aquí el desglose por lo que la AEE llama » cargos corrientes por venta de electricidad». Aceptamos como justa una tarifa básica de $75.91 y compra de energía por otros $65.52. Sin embargo, es atropellante, insultante y un  robo descarado que se me facturen $319.23 por la notoria » compra de combustible».

Señor Gobernador Luis Fortuño Bursed, continúe su gobierno estrangulando económicamente a la clase media de Puerto Rico y ya nos veremos en noviembre próximo. El pueblo se hartó de palabras y promesas y de promesas y palabras. Cumpla usted sus compromisos.

De esos fondos, que le paguen a los funcionarios de colegios

Nadie duda que es loable la decisión del Presidente del Senado, licenciado Thomas Rivera Schatz, para que los recursos que estaban asignados a la compra de equipos para el malogrado escrutinio electrónico, se destinen ahora a obras tan importantes como el Centro de Traumas en Mayagüez, el Hospital Oncológico y cualquiera otro compromiso que justifique la reasignación de dineros con carácter urgente. Sin embargo, no olvidemos que si ahora queremos exigirle a nuestros funcionarios de colegio el estricto cumplimiento de las leyes electorales, tal pedido tiene que ir acompañado de una remuneración para cubrir el trabajo que representa mantenerse atentos durante muchas horas a lo que suceda en cada colegio de votación.

A ningún funcionario que al presente, labora de forma voluntaria, se le debe exigir que permanezca desde la mañana hasta la noche atendiendo asuntos electorales por amor al partido que representa. Ocurrida cualquier falta o violación a las leyes, la Comisión Estatal de Elecciones no tiene fuerza moral para exigir responsabilidades a ciudadanos que de buena fe sirven al país en los comicios de cada 4 años.

En otras palabras, quien paga tiene derecho a exigir responsabilidad tanto en el plano civil como en el criminal. Entendemos, que parte de los millones de dólares que iban a ser utilizados para el frustrado escrutinio eléctronico sean reasignados al pago de todos los funcionarios de colegio que opten por trabajar en las elecciones de noviembre. Ese extipendio, no tributable, podría estar entre los cincuenta y $75  dólares para el día de la elección general.

Si luego de ese día el funcionario de colegio decide seguir colaborando con los procesos de recuento y escrutinio de votos, deberá firmar un documento, haciendo claro que lo hace de forma libre y voluntaria. Hay estados en la Nación norteamericana, donde las personas que colaboran sirviendo como funcionarios en colegios de votación reciben hasta $80 por día de labor. Puerto Rico no debe ser la excepción. Es bueno poner amor  y arte en el trabajo, pero nadie trabaja por amor al arte.

Más allá de los residenciales públicos también hay pobres

Sin que estos comentarios puedan ser interpretados como ofensivos o discriminatorios, el caso ocurrido este pasado fin de semana en las parcelas Elizabeth del barrio Puerto Real de Cabo Rojo, debe mover la conciencia de las autoridades de esta isla a las que solo les preocupan los pobres que viven en nuestros residenciales públicos. Justo es que esas familias reciban trato especial y que disfruten de beneficios a la hora de pagar sus compromisos de renta, agua, luz y otras utilidades. Pero de eso, a dejar en el olvido a las miles de familias de escasos recursos que habitan en zonas rurales, parcelas y comunidades marginadas, eso contradice la máxima constitucional de igual protección de las leyes.

La Calle Digital, emplaza al Director Ejecutivo de la Autoridad de Energía, señor Otoniel Cruz Carrillo, para que le explique al pueblo porqué el ciudadano Adalberto Villanueva y  su esposa Blanca Vélez Graniela, fueron privados del servicio esencial de luz en su humilde vivienda de las parcelas Elizabeth de Cabo Rojo, situación que posiblemente llevó a la ama de casa a utilizar otros métodos para iluminar el hogar, lo que pudo haber contribuido al fuego que tronchó la vida de la mujer.

Es interesante saber si a la pareja se le dio la oportunidad de tener un plan de pagos como ocurre en muchos complejos de vivienda pública en Puerto Rico y porqué les removieron el contador de energía, sin antes utilizar otras alternativas para ayudar a Adalberto y a la extinta Blanca  Vélez Graniela.

Es inexplicable que en una isla donde cualquier persona gasta hasta $1 mil en un almuerzo con un político, no aparezca un solo legislador o funcionario del Gobierno dispuesto a darle la mano a muchas familias que carecen de las cosas más elementales para promover la calidad de vida.

Alguien ripostará alegando que cada persona es responsable por sus éxitos y sus fracasos. Dicho así, eso es parcialmente correcto. Pero no es posible que en la llamada «isla de la abundancia» haya ciudadanos con alto sentido de la ética que por falta de oportunidades de empleo se les han cerrado todas las puertas. Quiera Dios que no se repitan casos como ese que redujo a cenizas la vida y el hogar de Blanca Vélez Graniela en Cabo Rojo. Don Otoniel, no estamos culpando a la AEE por el incendio que le quitó la existencia a esta puertorriqueña. Solo le pedimos que la AEE y la AAA reexaminen sus prioridades en nombre de los pobres de Puerto Rico.

Los servicios de agua y luz el nuevo banco para hacerse ricos

En tiempos de antaño, llegar a ocupar un cargo electivo o trabajar en alguna dependencia del gobierno central o los municipios, era motivo de orgullo para aquellos ciudadanos que lograban tal distinción, siempre amparados en el compromiso de servir al pueblo sin escatimar en tiempo y dinero.  La palabra productividad formaba parte esencial de todo aquello que esperaban los contribuyentes de los servidores en los que habían depositado la confianza. Durante la época de oro del servicio público puertorriqueño, pocos hablaban de los jugosos bonos de productividad y de salarios que sobrepasan todas las posibilidades en una isla donde el empleado promedio apenas gana siete dólares por hora trabajada.

Que la gente tiene derecho a ganar el sueldo más alto de acuerdo a su capacidad y preparación académica, ésa es una premisa que podemos estipular. No obstante, pretender esquilmar los bolsillos del pueblo, autoasignándose salarios que rebasan todas las proyecciones económicas de una isla agobiada por el desempleo y la falta de oportunidades para nuestros jóvenes, es mucho más que un abuso y falta de respeto a los que aportan para sustentar  la «supernómina» gubernamental.

Mientras el gobernador Luis Fortuño, ya no sabe que  mecanismos más buscar para bajar las abusivas facturas de agua y energía eléctrica, un combo de sus allegados se llenan las carteras con ingresos impensables para el resto del pueblo puertorriqueño. Si no puede trabajar por un  sueldo más bajo, es nuestra sugerencia que el ingeniero José Ortíz, y su camarilla de privilegiados que viven como reyes en las autoridades de Acueductos y Energía Eléctrica, se vayan buscando acomodo en la empresa privada.

Los servicios esenciales de energía eléctrica y agua potable, no pueden transformarse en el nuevo «banco» para hacerse ricos a costillas de los demás trabajadores. Es hora ya, que  acabe «el pan de piquito» en esta isla golpeada por el desempleo, los precios altos de la canasta familiar y el «asalto» que representan las facturas mensuales de agua y luz. Como diría la comadre Lola: o bailamos todos o rompemos la radiola.

Caso de la Bumble Bee: crónica de un cierre anunciado

MAYAGUEZ: El cierre definitivo de la empresa atunera Bumble Bee, que por medio siglo ha sido fuente de trabajo para cientos de familias de la región oeste, constituye otro rudo golpe a la economía de esta parte del país, que desde hace muchos años ha visto desaparecer a importantes industrias que por décadas crearon miles de puestos de empleo permanentes y bien remunerados. Sin embargo, el caso de Bumble Bee patentiza la poca importancia que los gobiernos de esta isla le han dispensado al desarrollo industrial de la región occidental.

Es un hecho comprobado que desde el 2011, la gerencia de Bumble Bee ha estado luchando para evitar la clausura de la empacadora que opera frente a la playa de Mayagüez desde su fundación local en 1962. Aunque trascendió que dicha compañía hizo acercamientos al gobierno actual para lograr la permanencia de la firma en Mayagüez, incluso, reubicando en la isla la empacadora que opera en Aruba, no hubo receptividad en las oficinas de Fomento Industrial.

Tarifas desmedidas en el costo de la energía eléctrica, aumentos en los gastos operacionales y una terrible competencia del producto a nivel mundial, hacen imposible que la empresa Bumble Bee, pueda  seguir siendo fuente de empleos en la Sultana del Oeste. El próximo 30 de junio, es la fecha en que Bumble Bee, dirá adiós a Puerto Rico, dejando en la  calle a unos 200 trabajadores.

No obstante y como firma agradecida de los servicios prestados a la atunera por esos fieles empleados, sus directivos se comprometieron a compensarlos a tenor con las leyes de Puerto Rico. Es  triste para los residentes de la región oeste, que una compañía que durante décadas se mantuvo a flote contra viento y marea, se haya visto forzada a cerrar sus puertas.

El caso de la Bumble Bee, es la crónica de un cierre anunciado; siendo el resultado de un futuro incierto para una isla donde el desarrollo industrial ha ido en descenso, mientras otros países del Caribe, se preocupan por resultar más atractivos al  establecimiento de nuevas fábricas.  Puerto Rico solo puede echar hacia adelante, si nos desprendemos de los costos abusivos del petróleo y de una política industrial, sin puerto seguro.