Cuando escuchamos hablar sobre el programa de Escuelas del Siglo 21 que impulsa la administración Fortuño, debemos reconocer que se trata de un proyecto de avanzada que habla positivamente del compromiso que debe mantener el gobierno con la niñez y juventud puertorriqueña. Ejemplo de un plantel de este nuevo siglo es la escuela Alfredo Dorrington ubicada en la urbanización Valle Hermoso Sur de Hormigueros.
Obviamente, escuelas del Siglo XXI requieren de ideas, programas, equipo técnico y personal debidamente entrenado para hacer de las mismas un lugar distinto y diferente donde los alumnos disfruten de acudir diariamente alejados de la aburrida pizarra, la tiza y el borrador. Con el avance de la Internet y el uso de las pizarras «inteligentes», la otrora escuela del año de las «guácaras’ será sustituida por una escuela virtual y entretenida.
Sin embargo, cuidemos que los nuevos planteles no se transformen en la finca privada de algunos directores que han llegado a creer que tienen en sus manos el control de academias o escuelas privadas. Del Siglo 21, o del año que sea, estas aulas modernas siguen formando parte del sistema de educación pública en la isla y son costeadas con las contribuciones del pueblo.
Interesante sería que esas modernas escuelas fuesen dirigidas por educadores con ideas de avanzada y profesores bien pagados y especializados en las materias que han de impartir. De no ser así estaríamos ante un cuadro de edificios bien pintados, pero con alma retógrada.
Durante estos pasados seis días, nuestros compatriotas han seguido minuto a minuto, tu «Cuarta Caminata Da Vida» por los pacientes del Hospital Oncológico de Puerto Rico. No ha sido fácil caminar hasta el cansancio para conseguir la ayuda de un pueblo generoso que reconoce todo lo grandioso que día a día y año tras año haces por los más necesitados, por la gente humilde a quienes el Cáncer no podrá vencer mientras haya corazones nobles como el tuyo.
Podemos estipular de salida, que la mayoría de los medios de comunicación social forman parte de una actividad lucrativa, donde cada empresa aspira a ofrecer el mejor servicio a su público de manera rápida y eficiente. Sin embargo, tratándose de estaciones de radio, televisión, internet o periódicos, la gente que labora para esos medios, debe pertenecer con orgullo a una familia extendida denominada la Prensa. Y es a esa Prensa que La Calle Digital, quiere dirigir este comentario editorial ante el silencio que acompaña desde hace varias semanas el caso del compañero periodista John Vargas Santiago, de la Cadena Radial Noti-Luz.





