Durante estos pasados seis días, nuestros compatriotas han seguido minuto a minuto, tu «Cuarta Caminata Da Vida» por los pacientes del Hospital Oncológico de Puerto Rico. No ha sido fácil caminar hasta el cansancio para conseguir la ayuda de un pueblo generoso que reconoce todo lo grandioso que día a día y año tras año haces por los más necesitados, por la gente humilde a quienes el Cáncer no podrá vencer mientras haya corazones nobles como el tuyo.
Esas 94 millas que cubriste en compañía de voluntarios, amigos, colaboradores y una caravana de gente llena de fe, es la mejor demostración de que los pueblos unidos siempre serán pueblos vencedores. Raymond, los puertorriqueños vivimos siempre agradecidos de tí, porque más que un artista, eres símbolo del boricua que trabaja, lucha, persevera y comparte su preciosa existencia con los hermanos más sufridos.
Mientras otros se dedican a destruir, a crear divisiones y a mantener a un país en constante polémica y depresión, tú eres el faro de esperanza que Borinquen necesita para hacer posible obras de tanta grandeza como fue la «Cuarta Caminata Da Vida». Gracias Raymond Arrieta, eres orgullo de Puerto Rico. Felicitaciones a los voluntarios que estuvieron contigo. Muy especialmente, a Telemundo y Noti-Uno, que te respaldaron en esta histórica gesta.
Podemos estipular de salida, que la mayoría de los medios de comunicación social forman parte de una actividad lucrativa, donde cada empresa aspira a ofrecer el mejor servicio a su público de manera rápida y eficiente. Sin embargo, tratándose de estaciones de radio, televisión, internet o periódicos, la gente que labora para esos medios, debe pertenecer con orgullo a una familia extendida denominada la Prensa. Y es a esa Prensa que La Calle Digital, quiere dirigir este comentario editorial ante el silencio que acompaña desde hace varias semanas el caso del compañero periodista John Vargas Santiago, de la Cadena Radial Noti-Luz.
MAYAGUEZ: El cierre definitivo de la empresa atunera Bumble Bee, que por medio siglo ha sido fuente de trabajo para cientos de familias de la región oeste, constituye otro rudo golpe a la economía de esta parte del país, que desde hace muchos años ha visto desaparecer a importantes industrias que por décadas crearon miles de puestos de empleo permanentes y bien remunerados. Sin embargo, el caso de Bumble Bee patentiza la poca importancia que los gobiernos de esta isla le han dispensado al desarrollo industrial de la región occidental.





