Archives for febrero 2026

Los puertorriqueños no quieren recoger el café

MAYAGÜEZ: El alcalde de Maricao, Wilfredo «Juny» Ruiz, aseguró que caficultores de la región montañosa del Oeste de Puerto Rico han tenido que recurrir a mano de obra extranjera, particularmente de Guatemala, para recoger el café ante la falta de interés de los locales para hacer ese trabajo. Dijo que aproximadamente un 40 por ciento de la cosecha se está perdiendo en las fincas.

[COLUMNA] La absolución del enfermero Eduardo Meléndez

La absolución del enfermero Eduardo Meléndez Velázquez por la muerte del biólogo Roberto Viqueira ha generado una reacción inmediata y comprensible: indignación, frustración y una profunda sensación de vacío. Para muchos, el fallo no satisface la necesidad de justicia. Para el derecho penal, sin embargo, la discusión quedó cerrada.

Y ahí es donde chocan dos mundos: la justicia legal y la justicia emocional.

Este caso vuelve a poner en el centro del debate dos conceptos fundamentales —y muchas veces incomprendidos— del sistema penal: la defensa propia y el principio constitucional de doble exposición.

La defensa propia no niega la tragedia

Es importante decirlo sin rodeos: una absolución por defensa propia no significa que no hubo una muerte, ni que el hecho carezca de gravedad moral. Significa, estrictamente, que el tribunal entendió que el Ministerio Público no logró probar más allá de duda razonable que el uso de la fuerza fue criminal.

La defensa propia no evalúa quién era mejor persona ni quién “merecía” vivir. Evalúa si, en el momento del hecho, el acusado percibió una amenaza real o inminente y actuó para proteger su vida. Cuando esa alegación no puede ser derrotada con prueba contundente, el derecho penal obliga a absolver, aunque el resultado sea profundamente doloroso.

La doble exposición: el muro que no se puede cruzar

Tras la absolución, muchos se preguntan:

¿Por qué no se puede apelar? ¿Por qué no se puede intentar otra vez?

La respuesta es incómoda, pero clara: la Constitución lo prohíbe.

El principio de doble exposición establece que nadie puede ser juzgado dos veces por los mismos hechos una vez ha sido absuelto. No importa cuán polémica sea la decisión, ni cuán fuerte sea la presión pública. El Estado tuvo su oportunidad, presentó su caso y el tribunal decidió.

Permitir que el Ministerio Público reprocesara a una persona tras una absolución sería abrir la puerta a persecuciones interminables, donde el poder del Estado podría desgastar al ciudadano hasta lograr una convicción por agotamiento, no por prueba.

La doble exposición no protege culpables; protege a todos de un Estado sin límites.

¿Implica esto impunidad?

No necesariamente, pero sí implica una realidad difícil de aceptar: no toda muerte violenta termina en una convicción penal. El derecho penal no castiga tragedias; castiga delitos probados con certeza.

Eso no elimina:

  • El dolor de los familiares
  • La indignación social
  • Las preguntas sin respuesta

Pero sí marca una frontera clara: el caso penal terminó.

El rol del periodismo frente a decisiones incómodas

En momentos como este, el periodismo tiene una responsabilidad mayor. No es avivar la rabia ni absolver moralmente a nadie. Es explicar, contextualizar y traducir el lenguaje jurídico a una ciudadanía que sufre y cuestiona.

Casos como el de Roberto Viqueira nos obligan a mirar de frente una verdad incómoda: el sistema de justicia no siempre ofrece consuelo, pero existe precisamente para evitar arbitrariedades mayores.

La absolución de Eduardo Meléndez Velázquez no borra la muerte de Roberto Viqueira ni sana el dolor de quienes lo amaban. Pero sí reafirma un principio esencial: el poder punitivo del Estado tiene límites, incluso cuando el resultado es impopular.

La defensa propia y la doble exposición no son excusas legales; son barreras democráticas.

Renunciar a ellas por indignación sería abrir la puerta a un sistema donde la emoción sustituya a la prueba.

Y ese, históricamente, siempre ha sido un camino peligroso.

[EDITORIAL] La inteligencia artificial y el poder de manipular la verdad

Conversando en estos días con el licenciado Federico Subervi, quien organiza, junto a otros profesionales un ciclo de conferencias sobre la Comunicación política en tiempos de la Inteligencia Artificial, estuvimos reflexionando sobre ese impacto en la cobertura periodística.

La inteligencia artificial se nos ha vendido como una maravilla tecnológica capaz de optimizar procesos, democratizar el acceso a la información y facilitar la creación de contenido. Y todo eso es cierto. Pero también es cierto que, en el terreno político, la IA se está convirtiendo en una de las herramientas más peligrosas para la democracia moderna.

No por lo que es, sino por quién la usa y para qué.

La historia demuestra que cada avance tecnológico termina siendo absorbido por las estructuras de poder. La imprenta, la radio, la televisión y las redes sociales pasaron por ese proceso. La inteligencia artificial no es la excepción. La diferencia es que ahora la manipulación puede ser automática, masiva y casi invisible.

Hoy, la IA permite fabricar discursos políticos personalizados, diseñados no para informar, sino para provocar emociones específicas: miedo, ira, resentimiento o falsa esperanza. Ya no se trata de convencer con ideas, sino de activar impulsos. La política deja de ser un debate de propuestas para convertirse en una guerra psicológica silenciosa.

El problema se agrava cuando esta tecnología se utiliza para producir desinformación. Noticias falsas con apariencia legítima, imágenes manipuladas, audios fabricados y narrativas diseñadas para sembrar dudas. El objetivo no siempre es que la gente crea una mentira, sino algo peor: que deje de creer en todo.

Cuando el ciudadano ya no distingue entre verdad y ficción, el terreno queda listo para el cinismo, la apatía y el autoritarismo. Una población confundida es una población fácil de controlar.

Ante este escenario, algunos plantean la regulación de la inteligencia artificial como solución. Y sí, regular es necesario. Pero también es peligroso si se hace sin transparencia ni participación ciudadana. En manos equivocadas, la regulación puede convertirse en censura, en control del discurso y en una nueva forma de poder político.

Por eso, el verdadero contrapeso no está solo en las leyes, sino en el periodismo responsable. En tiempos de inteligencia artificial, el periodismo ético no es un lujo: es una necesidad democrática. Verificar, contextualizar, explicar y denunciar el uso indebido de la tecnología se vuelve una función esencial.

La inteligencia artificial no crea la mentira ni la ambición de poder. Solo las amplifica. Es un espejo incómodo de nuestras debilidades como sociedad.

La pregunta de fondo no es si la IA es buena o mala. La pregunta real es esta:

¿Permitiremos que los algoritmos decidan qué es verdad, o defenderemos el criterio humano, la ética y el pensamiento crítico?

De esa respuesta depende mucho más que el futuro de la tecnología. Depende el futuro de la democracia.

Puerto Rico será sede de conferencias sobre “Comunicación política en la era de la Inteligencia Artificial”

SAN JUAN: Del 23 al 26 de febrero, se celebrará en Puerto Rico el ciclo interuniversitario de conferencias Comunicación política en la era de la Inteligencia Artificial: perspectivas nacionales e internacionales, un encuentro que reunirá a académicos, investigadores, periodistas, comunicadores, juristas y estudiantes para examinar cómo la inteligencia artificial, los algoritmos, la desinformación y la automatización del discurso están transformando los procesos democráticos contemporáneos.

El evento es organizado por los profesores e investigadores Dr. Federico Subervi Vélez, Dr. Maximiliano Dueñas, Iván Cardona Jr., y Jocelyn Ponce, se realizará en modalidad híbrida, con actividades presenciales y presentaciones virtuales desde Puerto Rico, Estados Unidos, México, República Dominicana y Europa.

“Estas conferencias son una oportunidad especial y única para aprender sobre cómo se ‘bate el cobre’ cuando se entrelazan la comunicación política y la IA”, señala Subervi Vélez. Además, los conferencistas ofrecerán sugerencias para que el público pueda reconocer y evitar ser manipulado por nuevas estrategias de propaganda política. 

Las conferencias y actividades afines se llevarán a cabo en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras; la Universidad del Sagrado Corazón; el Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico; la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana en Hato Rey; la Universidad de Puerto Rico en Humacao; y la Librería Norberto González en Plaza Las Américas.

La jornada inaugural se llevará a cabo el lunes 23 de febrero en el Anfiteatro de la Facultad de Ciencias Sociales de la UPR-Río Piedras, donde se discutirán los marcos de referencia de la comunicación política, los nuevos retos que impone la inteligencia artificial, la desinformación y la transformación del discurso público.

Ese mismo día, en horas de la noche, el ciclo se trasladará al Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico con el panel “Aspectos legales y éticos del uso de la inteligencia artificial en campañas electorales y propaganda gubernamental”, enfocado en los desafíos jurídicos, la regulación emergente y la protección de la democracia.

El martes 24 de febrero, la programación incluirá actividades académicas en la Universidad del Sagrado Corazón durante la mañana, y culminará con un conversatorio abierto al público en la Librería Norberto González en Plaza Las Américas, donde reconocidos autores presentarán libros recientes y dialogarán sobre los desafíos de la comunicación política en la era algorítmica.

El ciclo continuará el miércoles 25 de febrero en la UPR-Río Piedras con sesiones dedicadas al análisis crítico de las elecciones de 2024 en Puerto Rico, el papel de los influencers, los algoritmos y la inteligencia artificial en la construcción del mensaje político, así como estudios de caso internacionales.

Ese mismo día, en la noche, la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana en Hato Rey será sede del panel: El periodismo bajo ataque: testimonios de credibilidad, poder y democracia en la era algorítmica.

El cierre del ciclo se realizará el jueves 26 de febrero en la Universidad de Puerto Rico en Humacao, con sesiones dedicadas a la historia de la comunicación política en Puerto Rico y su relación con los procesos de manipulación mediática desde el siglo XIX hasta la actualidad.

“Confiamos que estas conferencias estimulen el desarrollo de más estudios e investigaciones sobre comunicación política en Puerto Rico”, recalcó Subervi Vélez.

Los medios de comunicación, periodistas, estudiantes, profesionales del derecho, la comunicación y el público en general están invitados a participar de este espacio de análisis y reflexión crítica sobre el futuro de la democracia en la era digital. Para más información, detalles de programación y acceso a las transmisiones, pueden comunicarse jponcebarnes@gmail.com.

[EDITORIAL] “ICE OUT”: cuando Bad Bunny pone a la política migratoria contra la pared

Con solo dos palabras —“ICE out”— el artista puertorriqueño Bad Bunny logró lo que muchos discursos políticos no han conseguido: colocar la política migratoria de Estados Unidos en el centro de una conversación global.

El mensaje, pronunciado durante la ceremonia de los Grammy 2026, no fue una propuesta legislativa ni un análisis técnico. Fue una objeción moral. Un cuestionamiento directo a la deshumanización que rodea el debate migratorio y al rol de ICE como símbolo de una política percibida por amplios sectores como punitiva y excluyente.

Para Puerto Rico, el mensaje tiene un peso particular. ICE opera en la Isla y sus acciones afectan comunidades migrantes que forman parte del tejido social y económico del país. Sin tener poder decisional sobre la política federal, Puerto Rico sí enfrenta sus consecuencias. Esa contradicción convierte el mensaje de Bad Bunny en algo más que activismo simbólico: lo convierte en un recordatorio incómodo de nuestra posición política.

“Ice out” no va a eliminar una agencia federal. Pero sí reconfigura el debate público. En momentos en que la política institucional parece incapaz de generar consenso o empatía, la cultura vuelve a ocupar ese espacio. Y esta vez, la interpelación llegó desde un escenario global, con voz puertorriqueña.

No fue un eslogan vacío. Fue una pregunta lanzada al poder: ¿hasta cuándo una política migratoria basada en el castigo seguirá definiendo quién merece dignidad?