Dra. Elba Monroig Sierra presenta: TU CAMINO AL BIENESTAR, UNA GUÍA CLÍNICA PARA SOSTENER LA SALUD MENTAL EN TIEMPOS DE CRISIS PERMANENTE

SAN JUAN: Vivimos en lo que muchos expertos describen como una era de crisis continua: conflictos geopolíticos, incertidumbre económica, polarización social, sobreexposición digital y una cultura de productividad que no descansa. El resultado es visible: agotamiento crónico, ansiedad sostenida y una sensación generalizada de desconexión interna.

Ante este escenario, la Dra. Elba Monroig Sierra, psicóloga clínica y coach, lanza Tu camino al bienestar: 7 pautas para sanar en cuerpo, mente y alma, una propuesta que va más allá del discurso aspiracional del “pensar positivo” y plantea un modelo de bienestar estructurado, consciente y clínicamente fundamentado.

“El bienestar no puede depender de que el mundo esté en calma. Necesitamos aprender a sostenernos incluso cuando el entorno es incierto”, afirma la Dra. Monroig Sierra.

El libro presenta siete pautas prácticas que integran psicología clínica, trabajo con el trauma desde el cuerpo (Focusing), revisión de creencias limitantes, desarrollo del propósito de vida, autovaloración y consciencia del ser. Más que una invitación motivacional, se trata de una hoja de ruta para personas que desean reconstruir estabilidad interna en medio de la sobrecarga emocional contemporánea.

Mientras las conversaciones globales sobre salud mental crecen —especialmente en torno al burnout profesional y la fatiga emocional— la autora propone una mirada integral que une ciencia, cuerpo y espiritualidad aplicada sin perder rigor ético ni profesional.

Dirigido a profesionales, líderes, emprendedores y personas que atraviesan procesos de transformación personal, Tu camino al bienestar ofrece herramientas concretas para responder a una pregunta urgente: ¿cómo mantener equilibrio cuando el mundo no lo tiene?

El libro ha sido publicado bajo el sello editorial Portadas PR y está disponible en librerías de Puerto Rico, Amazon y Elbamonroig.com.

[COLUMNA] Therians: ¿Búsqueda de identidad o síntoma de una generación desorientada?

El fenómeno ha ganado visibilidad en redes sociales y genera preguntas legítimas sobre identidad, cultura juvenil y el papel de la sociedad frente a nuevas formas de autoidentificación.

En la era digital, la identidad ya no es un proceso íntimo. Es contenido.

En las últimas semanas ha comenzado a discutirse con mayor frecuencia el término “Therians”: jóvenes que afirman identificarse —a nivel interno o psicológico— con animales no humanos. Lobos, tigres, zorros, aves o reptiles se convierten en referentes simbólicos de una identidad que, según quienes la adoptan, no se siente completamente humana.

La pregunta no es si existe el fenómeno. La pregunta es qué significa.

Más que una moda viral

El término proviene del griego therion, que significa “animal salvaje”. En su forma contemporánea, describe a personas que sostienen que su identidad interna está vinculada a un animal específico.

No es un diagnóstico médico reconocido.

No es una transformación física.

No es, necesariamente, un trastorno clínico.

Es una narrativa identitaria.

Sin embargo, cuando una narrativa se vuelve colectiva y viral, deja de ser individual y se convierte en fenómeno cultural.

Redes sociales: amplificadores de identidad

TikTok, Instagram y foros digitales han permitido que experiencias aisladas encuentren comunidad inmediata. Lo que antes podía ser una exploración privada hoy se convierte en tendencia pública.

Las plataformas digitales premian lo diferente.

La diferencia genera atención.

La atención genera validación.

Y en la adolescencia, la validación es moneda poderosa.

Identidad simbólica y vacío generacional

Identificarse con un lobo puede simbolizar fortaleza o independencia.

Con un gato, autonomía.

Con un ave, libertad.

En muchos casos, el animal funciona como metáfora emocional. Pero cuando la metáfora sustituye la identidad humana básica, surge el debate legítimo.

¿Estamos ante una exploración simbólica inofensiva?

¿O ante una señal de desconexión social más profunda?

No se trata de ridiculizar. Tampoco de aceptar acríticamente.

Se trata de analizar.

El papel de la familia, la escuela y el Estado

Toda generación atraviesa procesos de redefinición. Lo que distingue este momento histórico es la velocidad y la exposición pública.

Cuando fenómenos como el therianismo comienzan a aparecer en entornos escolares o espacios institucionales, la discusión deja de ser cultural y pasa a ser de política pública.

¿Debe el sistema educativo validar toda identidad autoasumida?

¿Debe intervenir?

¿Debe limitarse a observar?

Estas preguntas no son ataques. Son parte del deber democrático de deliberar.

Más allá del escándalo

El fenómeno Therian no redefine la biología.

Redefine, para algunos jóvenes, su narrativa personal.

Y tal vez esa sea la clave: estamos ante una generación que no solo cuestiona estructuras sociales tradicionales, sino la propia definición de lo humano como categoría cerrada.

Ignorar el fenómeno sería irresponsable.

Alarmarse sin contexto también lo sería.

Lo sensato es discutirlo con datos, con calma y con profundidad.

Porque detrás de cada tendencia viral hay una pregunta más grande que la moda:

¿Qué está buscando esta generación cuando decide sentirse algo distinto a lo que siempre hemos entendido como humano?

Ahí es donde comienza el verdadero debate.

[EDITORIAL] La inteligencia artificial y el poder de manipular la verdad

Conversando en estos días con el licenciado Federico Subervi, quien organiza, junto a otros profesionales un ciclo de conferencias sobre la Comunicación política en tiempos de la Inteligencia Artificial, estuvimos reflexionando sobre ese impacto en la cobertura periodística.

La inteligencia artificial se nos ha vendido como una maravilla tecnológica capaz de optimizar procesos, democratizar el acceso a la información y facilitar la creación de contenido. Y todo eso es cierto. Pero también es cierto que, en el terreno político, la IA se está convirtiendo en una de las herramientas más peligrosas para la democracia moderna.

No por lo que es, sino por quién la usa y para qué.

La historia demuestra que cada avance tecnológico termina siendo absorbido por las estructuras de poder. La imprenta, la radio, la televisión y las redes sociales pasaron por ese proceso. La inteligencia artificial no es la excepción. La diferencia es que ahora la manipulación puede ser automática, masiva y casi invisible.

Hoy, la IA permite fabricar discursos políticos personalizados, diseñados no para informar, sino para provocar emociones específicas: miedo, ira, resentimiento o falsa esperanza. Ya no se trata de convencer con ideas, sino de activar impulsos. La política deja de ser un debate de propuestas para convertirse en una guerra psicológica silenciosa.

El problema se agrava cuando esta tecnología se utiliza para producir desinformación. Noticias falsas con apariencia legítima, imágenes manipuladas, audios fabricados y narrativas diseñadas para sembrar dudas. El objetivo no siempre es que la gente crea una mentira, sino algo peor: que deje de creer en todo.

Cuando el ciudadano ya no distingue entre verdad y ficción, el terreno queda listo para el cinismo, la apatía y el autoritarismo. Una población confundida es una población fácil de controlar.

Ante este escenario, algunos plantean la regulación de la inteligencia artificial como solución. Y sí, regular es necesario. Pero también es peligroso si se hace sin transparencia ni participación ciudadana. En manos equivocadas, la regulación puede convertirse en censura, en control del discurso y en una nueva forma de poder político.

Por eso, el verdadero contrapeso no está solo en las leyes, sino en el periodismo responsable. En tiempos de inteligencia artificial, el periodismo ético no es un lujo: es una necesidad democrática. Verificar, contextualizar, explicar y denunciar el uso indebido de la tecnología se vuelve una función esencial.

La inteligencia artificial no crea la mentira ni la ambición de poder. Solo las amplifica. Es un espejo incómodo de nuestras debilidades como sociedad.

La pregunta de fondo no es si la IA es buena o mala. La pregunta real es esta:

¿Permitiremos que los algoritmos decidan qué es verdad, o defenderemos el criterio humano, la ética y el pensamiento crítico?

De esa respuesta depende mucho más que el futuro de la tecnología. Depende el futuro de la democracia.

[EDITORIAL] “ICE OUT”: cuando Bad Bunny pone a la política migratoria contra la pared

Con solo dos palabras —“ICE out”— el artista puertorriqueño Bad Bunny logró lo que muchos discursos políticos no han conseguido: colocar la política migratoria de Estados Unidos en el centro de una conversación global.

El mensaje, pronunciado durante la ceremonia de los Grammy 2026, no fue una propuesta legislativa ni un análisis técnico. Fue una objeción moral. Un cuestionamiento directo a la deshumanización que rodea el debate migratorio y al rol de ICE como símbolo de una política percibida por amplios sectores como punitiva y excluyente.

Para Puerto Rico, el mensaje tiene un peso particular. ICE opera en la Isla y sus acciones afectan comunidades migrantes que forman parte del tejido social y económico del país. Sin tener poder decisional sobre la política federal, Puerto Rico sí enfrenta sus consecuencias. Esa contradicción convierte el mensaje de Bad Bunny en algo más que activismo simbólico: lo convierte en un recordatorio incómodo de nuestra posición política.

“Ice out” no va a eliminar una agencia federal. Pero sí reconfigura el debate público. En momentos en que la política institucional parece incapaz de generar consenso o empatía, la cultura vuelve a ocupar ese espacio. Y esta vez, la interpelación llegó desde un escenario global, con voz puertorriqueña.

No fue un eslogan vacío. Fue una pregunta lanzada al poder: ¿hasta cuándo una política migratoria basada en el castigo seguirá definiendo quién merece dignidad?

[COLUMNA] «No procesable» e «inimputable» no son lo mismo

En Puerto Rico, cada vez que un caso criminal de alto perfil involucra a una persona con aparentes condiciones mentales, surge una frase que se repite casi como un veredicto popular: “no es procesable”. En otros momentos, la palabra que domina el debate es “inimputable”. El problema es que, aunque suenan parecidas, no significan lo mismo. Confundirlas no es un error menor: distorsiona la discusión pública, erosiona la confianza en el sistema de justicia y crea falsas narrativas de impunidad.

Dos conceptos distintos que no deben mezclarse

La diferencia entre una persona no procesable y una persona inimputable no es semántica; es jurídica y fundamental.

La no procesabilidad es un concepto procesal. Se refiere a la capacidad actual de una persona para enfrentar el proceso penal. El sistema de justicia exige que el acusado pueda comprender lo que ocurre en sala y colaborar con su defensa. Si una persona, por una condición mental o de comunicación, no puede hacerlo, el Estado está impedido de juzgarla o sentenciarla en ese momento. No porque sea inocente, ni porque el delito no exista, sino porque el proceso dejaría de ser justo.

Por eso, las Reglas de Procedimiento Criminal prohíben continuar el juicio cuando el acusado está mentalmente incapacitado. El caso no se cae: se suspende. Si la persona recupera su capacidad, el proceso puede reanudarse.

La inimputabilidad, en cambio, es un concepto sustantivo. No mira el presente, sino el momento en que ocurrió el hecho. Una persona inimputable es aquella que, al cometer el delito, carecía de la capacidad mental para comprender la ilicitud de su conducta o para actuar conforme a esa comprensión. En términos simples: no puede ser responsabilizada penalmente, aunque hoy esté plenamente consciente y pueda sentarse frente a un juez.

El error que alimenta la indignación

En el debate público se suele decir que alguien “sale libre porque no es procesable”. Esa afirmación es, en la mayoría de los casos, incorrecta. La no procesabilidad no equivale a libertad automática ni a exoneración penal. Conlleva evaluaciones médicas, medidas de tratamiento y revisiones periódicas ordenadas por el tribunal.

Más aún: una persona puede ser no procesable hoy y plenamente imputable mañana, si recupera la capacidad necesaria para enfrentar juicio. Del mismo modo, una persona puede ser procesable pero inimputable, lo que significa que el proceso se lleva a cabo, pero el resultado no puede ser una condena penal.

Cuando el lenguaje distorsiona la justicia

Usar indistintamente “no procesable” e “inimputable” no solo es un error técnico. Es una forma de desinformación que genera la percepción de que el sistema protege al agresor y abandona a las víctimas. La realidad es más compleja y, precisamente por eso, exige rigor.

La justicia no se debilita cuando respeta el debido proceso; se debilita cuando el debate público se construye sobre conceptos mal entendidos. En un país donde la violencia y la criminalidad generan emociones legítimas, la precisión del lenguaje es una forma de responsabilidad social.

No toda persona que no puede ser juzgada hoy es inocente.

No toda persona que no puede ser castigada es irresponsable moralmente.

Pero solo entendiendo la diferencia entre no procesable e inimputable podemos exigir justicia sin sacrificar derechos, y verdad sin caer en consignas fáciles. En tiempos de ruido, llamar las cosas por su nombre también es un acto de justicia.

La influenza: epidemia anunciada

Que el Departamento de Salud haya decretado una epidemia de influenza en Puerto Rico no debería sorprender a nadie. Las cifras ya venían en ascenso desde semanas antes. Lo que sí merece un análisis honesto —y sin rodeos— es cómo las aglomeraciones multitudinarias de público, celebradas sin mayores controles, terminan funcionando como aceleradores silenciosos de contagios.

Las recientes Fiestas de la Calle San Sebastián, con una asistencia estimada en más de un millón de personas en apenas cuatro días, representan un ejemplo perfecto de esa realidad incómoda que a veces preferimos ignorar: la cultura del festejo masivo y la salud pública no siempre caminan de la mano.

El escenario perfecto para la propagación

La influenza no es un virus exótico ni misterioso. Se transmite por gotas respiratorias: hablar, gritar, cantar, toser, estornudar. Justo lo que ocurre —de manera intensa y constante— en eventos multitudinarios. Calles estrechas, cuerpos pegados, filas interminables, consumo de alcohol que reduce precauciones y personas que asisten aun con síntomas leves porque “no es nada”.

Todo eso configura un escenario ideal para que un virus respiratorio circule sin resistencia.

Nadie necesita un doctorado en epidemiología para entenderlo: cuando juntas a cientos de miles de personas durante horas, el contagio deja de ser una posibilidad y se convierte en una probabilidad.

El problema no es la fiesta, es la negación

Es importante decirlo claro: la epidemia no comenzó en la SanSe. La transmisión comunitaria ya estaba activa y sostenida. Pero eventos de esta magnitud no ocurren en el vacío. Funcionan como multiplicadores, como gasolina sobre una llama ya encendida.

Negarlo es irresponsable.

El argumento de que “no hay evidencia directa” suele usarse como escudo político, pero en salud pública no siempre se espera la evidencia perfecta para reconocer patrones claros. El periodo de incubación de la influenza —de uno a cuatro días— coincide con los picos de casos reportados posteriormente. Eso no prueba causalidad absoluta, pero sí una relación plausible y predecible.

¿Dónde estuvo el mensaje preventivo?

Si el gobierno sabía —como ahora reconoce— que la influenza estaba fuera de control, ¿por qué no se reforzó el mensaje preventivo antes y durante los eventos?

¿Dónde estaban las campañas visibles de vacunación, el llamado a no asistir con síntomas, el uso voluntario de mascarillas en áreas congestionadas, o incluso advertencias claras al público?

La respuesta es incómoda: nadie quiso ser el aguafiestas.

La salud pública volvió a ceder ante la presión del turismo, la economía informal y la narrativa de “normalidad”, aun cuando los datos advertían lo contrario.

Cultura vs. responsabilidad

Puerto Rico tiene todo el derecho a celebrar sus tradiciones. Pero también tiene la obligación de aprender de sus propias crisis. Después de pandemias, huracanes, terremotos y emergencias sanitarias, insistir en que las aglomeraciones no tienen consecuencias es una forma de autoengaño colectivo.

No se trata de cancelar eventos, sino de organizarlos con responsabilidad, transparencia y medidas claras cuando el contexto epidemiológico así lo exige.

El costo invisible

La epidemia no se mide solo en estadísticas. Se mide en salas de emergencia llenas, ausencias laborales, adultos mayores hospitalizados, niños enfermos, y muertes que, en algunos casos, pudieron evitarse.

Las multitudes no enferman solas. Enferman a otros cuando regresan a sus casas, trabajos y escuelas.

Las aglomeraciones multitudinarias no son las villanas únicas de esta epidemia, pero sí fueron cómplices silenciosas. Ignorarlo es repetir el mismo error: actuar cuando el sistema colapsa, no cuando aún se puede prevenir.

La influenza no distingue entre fiesta y rutina. Y el virus no pide permiso para propagarse.

Carlos Beltrán y la justicia que siempre llega

Por años, el nombre de Carlos Beltrán flotó en la conversación de Cooperstown como una obviedad incómoda. Todo el mundo sabía que pertenecía allí, pero el veredicto se hacía esperar. Hoy, finalmente, la historia se corrige: Beltrán es inmortal.

No es una sorpresa. Es justicia.

Porque el Salón de la Fama del Béisbol no puede narrar con honestidad las últimas tres décadas de las Grandes Ligas sin detenerse en la figura del jardinero puertorriqueño que lo hacía todo —y lo hacía bien— sin necesidad de escándalos, excesos ni protagonismos innecesarios.

Beltrán fue excelencia sostenida. Y eso, a veces, tarda más en reconocerse.

Beltrán fue uno de los jugadores más completos de su generación: bateó con poder, defendió con inteligencia, corrió las bases como estratega y elevó su juego cuando más importaba, en octubre. Sus números no son un accidente; son la consecuencia de preparación, disciplina y lectura del juego.

Con esta elección, Puerto Rico reafirma su lugar en la historia grande del béisbol. No somos invitados ocasionales al Salón de la Fama; somos parte de su estructura. Desde Roberto Clemente hasta hoy, la isla ha producido peloteros que no solo jugaron, sino que definieron épocas.

Beltrán se suma a ese linaje no como heredero simbólico, sino como protagonista legítimo de su tiempo.

El mensaje que deja esta elección

La entrada de Carlos Beltrán a Cooperstown envía un mensaje claro a las futuras generaciones de peloteros puertorriqueños:

El talento abre puertas, pero la consistencia, la longevidad y el entendimiento del juego las mantiene abiertas.

No fue el más ruidoso. No fue el más mediático.

Fue, sencillamente, uno de los mejores.

El Salón de la Fama no ganó a Carlos Beltrán.

Carlos Beltrán completó al Salón de la Fama.

Y Puerto Rico, una vez más, ve cómo uno de los suyos queda inscrito donde siempre debió estar: en la historia permanente del béisbol.

Activa la Policía con operativos en Ponce

PONCE: Un plan de trabajo dirigido a prevenir el delito y reforzar la seguridad en la Perla del Sur y municipios que forman parte de esta región policíaca fue ejecutado en la semana del 12 al 19 de enero, por el coronel Roberto Rivera Miranda, el inspector Daniel Justiniano, director del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC); y los oficiales de los distritos del área de Ponce.

Como resultado de la iniciativa, se realizaron intervenciones por violaciones a la Ley 22 de Tránsito, Ley de Armas, denuncias por diferentes delitos, allanamientos, ocupación de sustancias controladas y arrestos.

Como parte de los resultados, se ocuparon armas (10 rifles, seis pistolas, un revólver), 1,863 balas y 59 cargadores.

Aparte de eso, se produjeron 476 intervenciones por violaciones a la Ley 22 de Tránsito y nueve intervenciones por violaciones a la Ley 8 de Protección Vehicular.

 Asimismo, hubo 23 intervenciones con menores y 52 personas fueron arrestadas por violaciones a la Ley de Armas, Ley de Sustancias Controladas, apropiaciones ilegales, entre otros delitos.

Se ocuparon tres vehículos y se sometieron 71 denuncias con fianzas totales de $688 mil.

Se ocuparon drogas entre marihuana, heroína, cocaína y crack.

El plan de trabajo fue ejecutado en coordinación con el Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de Ponce, las divisiones de Drogas de Ponce y Yauco, la Unidad de Inteligencia y Arrestos, así como los distritos y demás unidades del área.

Se adelantó que estos planes de trabajo continuarán implementándose en las próximas semanas con el propósito de mantener el orden, garantizar la seguridad vial y promover la sana convivencia ciudadana.

DACO alerta sobre esquema de fraude en mensajes de texto de AutoExpreso

SAN JUAN: El Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO) informó sobre un nuevo esquema de fraude involucrando el envío de mensajes de textos en cadena en los cuales alegan que el consumidor posee una deuda con el sistema de AutoExpreso.

El equipo de la Unidad para la Detección de Esquemas Fraudulentos contra el Consumidor identificó una modalidad de fraude.

El fraude consiste en el envió de un mensaje de texto indicando que se registró un “peaje pendiente de pago asociado a su vehículo en el sistema AutoExpreso”, en un intento de llamar la atención del consumidor para que luego pulse un enlace que es usado por estos elementos criminales para hurtar la data del dispositivo.

Como parte del esquema, otra parte del mensaje de texto indica que “para evitar cargos adicionales o posibles restricciones, le exhortamos a realizar el pago de forma segura en línea a través de nuestro portal oficial”, para intentar brindar una falsa seguridad al consumidor.

La agencia hizo un llamado a los consumidores que hubiesen recibido este mensaje a no pulsar el enlace que envían. La trampa busca el hurto de información personal, incluyendo datos del Seguro Social y cuentas bancarias.

De recibir el mensaje que acompaña esta nota, los ciudadanos pueden comunicarse con el DACO a través las páginas oficiales en las redes sociales de Facebook, Instagram y/o ‘X’ (DACO a tu favor), al igual que el portal oficial en la Internet: www.daco.pr.gov.

Fundan “Alianza por la Erradicación de la Violencia y Promoción de la Equidad” en el Oeste

MAYAGÜEZ: Ante la urgente necesidad de articular esfuerzos coordinados que enfrenten de manera integral la crisis de violencia en la zona, diversas organizaciones sin fines de lucro, académicas, municipios, colectivos comunitarios y profesionales de la salud y el derecho anuncian hoy la creación de la Alianza por la Erradicación de la Violencia y Promoción de la Equidad en la Región Oeste.

Esta iniciativa es impulsada por la Junta Asesora del programa SIEMPREVIVAS de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Mayagüez.

Esta coalición nace como una respuesta estratégica y multisectorial para fortalecer la red de apoyo a sobrevivientes de violencia de género, violencia doméstica y agresión sexual en los municipios que componen las regiones portuaria y montañosa del oeste de la isla grande.

Esta se compone de los pueblos de Aguada, Aguadilla, Añasco, Cabo Rojo, Camuy, Guánica, Hormigueros, Isabela, Lajas, Mayagüez, Maricao, Moca, Quebradillas, Rincón, Sabana Grande, San Germán, San Sebastián, Las Marías, Yauco y Lares. La Alianza busca no solo optimizar la respuesta ante emergencias, sino también incidir en la prevención y la educación a largo plazo.

“La creación de esta Alianza marca un hito en nuestra región. Reconocemos que para erradicar la violencia no basta con esfuerzos aislados; necesitamos una red sólida que comparta recursos, conocimientos y, sobre todo, una voluntad inquebrantable de proteger a nuestras comunidades más vulneradas”, expresó la doctora Luisa Seijo Maldonado, creadora de la Alianza y directora e investigadora principal de SIEMPREVIVAS RUM.

Los objetivos principales de la Alianza incluyen:

  • Coordinación de servicios: Facilitar el acceso rápido a servicios psicológicos, legales y de albergue para víctimas, sobrevivientes y sus familias.
  • Educación y prevención: Implementar campañas educativas dirigidas a escuelas, centros de trabajo y comunidades para transformar las raíces culturales de la violencia.
  • Incidencia pública: Monitorear y proponer cambios en la política pública que afectan la seguridad y el bienestar de las y los habitantes de la zona oeste.
  • Capacitación continua: ofrecer talleres especializados a primeros/as respondedores/as y a profesionales de servicio para garantizar un trato digno y libre de revictimización.
  • Reconocimiento de la diversidad: Crear las condiciones y modificaciones culturales para reconocer la diversidad de género y vivir en una sociedad inclusiva.

La Alianza invita a toda la comunidad, así como a otras organizaciones interesadas, a sumarse a este esfuerzo colectivo. Con la unión de voluntades, la Región Oeste da un paso al frente para garantizar que cada hogar y cada espacio público sean lugares seguros para todos y todas.

Para obtener más información sobre la Alianza, los servicios disponibles o cómo colaborar, puede comunicarse al 787-832-4040, extensiones 6203 y 6205, o seguirla en las redes sociales en SIEMPREVIVAS RUM (https://www.facebook.com/p/SIEMPREVIVAS-RUM-61551936569813/).