Exceso de velocidad es la causa de choque fatal en Yauco

YAUCO: Como Ricardo Collado Vega, de 45 años, vecino de Yauco, fue identificado el conductor que pereció el martes a las 11:59 de la noche en un choque ocurrido en el kilómetro 1 de la carretera 371, en el barrio Almácigo Bajo de Yauco.

Se alega que Collado Vega conducía a velocidad excesiva un BMW M3, de 2021, lo que le hizo perder el control del volante, impactando una verja de concreto y hierro de una residencia del sector.

Collado Vega sufrió lesiones de gravedad por lo que transportado por paramédicos de la empresa Medical Transport al Hospital Pavía de Yauco, donde se certificó su deceso.

El agente Julio Lugo Malavé, de la División Patrullas de Carreteras de Ponce, y la fiscal Yamillete Feliciano, están a cargo del caso.

Acusan por asesinato a autores de robo domiciliario en Isabela

AGUADILLA: Agentes de la División de Homicidios de Aguadilla radicaron acusaciones por los delitos de asesinato en primer grado, violaciones a la Ley de Armas, amenaza y escalamiento agravado contra Jonathan Pellot Arocho, de 26 años; y Jacksell Díaz Rodríguez, de 18; vecinos de Isabela.

Se alega que el pasado 25 de noviembre, a las 10:00 p.m., cuatro individuos irrumpieron en el hogar de Luis Ángel Del Castillo Guevara, en la avenida Agustín Ramos Calero en el barrio Calero de Isabela, con la intención de cometer un robo domiciliario.

El perjudicado regresó a su hogar y fue atacado por uno de los individuos, que lo agredió con la culata de un arma de fuego, causándole una herida abierta en la cabeza.

Durante el forcejeo, este dispara el arma de fuego, resultando herido uno de los asaltantes, identificado como Marcelo Acevedo Colón, de 16 años, quien resultó con una herida de bala en el lado derecho de la pelvis. Acevedo Colón fue atendido en el Hospital San Carlos de Moca, donde, aproximadamente a las 11:00 de la noche, se certificó su muerte.

Como parte de la investigación, el agente Miguel Chaparro logró recopilar evidencia testifical y documental, identificando a los responsables. 

La fiscal Belinda Brignoni ordenó presentar las denuncias. El juez Orlando Avilés Santiago encontró causa probable para arresto contra Díaz Rodríguez, y le impuso una fianza de $500 mil, que no prestó, quedando sumariado en prisión.

En el caso de Pellot Arocho, se halló causa probable para arresto en ausencia, y se le señaló una fianza de $700 mil y se expidió una orden para detenerlo.

La vista preliminar será el 8 de enero de 2026.

Identifican peatón atropellado anoche en Aguadilla

AGUADILLA: Como Monserrate López García, de 64 años, residente en Aguadilla, fue identificado el peatón que pereció atropellado a las 9:25 de la noche, en el kilómetro 123.6 de la carretera PR-2 en el barrio Caimital Alto de Aguadilla.

Según el informe de la División de Patrullas de Carreteras de Aguadilla, Chadiel E. Roldán Velardo, de 23 años, residente de Aguadilla, conducía un carro Kía Forte de 2019, con el marbete expirado desde este pasado mes de octubre 2025, cuando presuntamente “no se percató de la presencia del peatón, en un lugar carente de alumbrado”.

La Policía le imputa a López García “cruzar la vía de rodaje sin tomar las debidas precauciones”, siendo impactado con la parte frontal del vehículo, falleciendo en el acto.

Al conductor se le practicó la prueba del aliento, arrojando 0.0 porciento de alcohol en su organismo.

El agente Elías Acevedo González, supervisado por el sargento José Cordero Quiñones; y el fiscal Abdel Morales están a cargo de la pesquisa.

Carjacking esta madrugada en el estacionamiento del Mayagüez Mall

MAYAGÜEZ: Un carjacking fue reportado a las 2:45 de la madrugada de hoy en el estacionamiento del centro comercial Mayagüez Mall.

 Mientras el perjudicado estaba estacionado comiendo, dos individuos enmascarados y armados, que viajaban a bordo de un vehículo marrón lo despojaron de su guagua Ford Explorer, blanca, de 2013, tablilla IBK-433.

Dentro de la guagua había pertenecías del querellante, un teléfono celular, dos laptops y dinero en efectivo.

Los asaltantes huyeron con rumbo desconocido. El perjudicado salió ileso.

El inspector Joel González, del CIC de Mayagüez, y el agente Milton Ramírez, de Vehículos Hurtados, fueron informados.

Denuncian a esta mujer por fraude, apropiación ilegal y robo de identidad en Cabo Rojo

CABO ROJO: Nueve cargos por los delitos uso fraudulento de tarjetas de crédito, robo de identidad y apropiación ilegal fueron sometidos en el Tribunal de Mayagüez contra una mujer identificada como Gusmary H. Blanco Mersie, de 44 años, residente en el Club Deportivo del Oeste, en Cabo Rojo.  

El agente Luis Maldonado Collado y el sargento Miguel Martínez, del CIC de Mayagüez, consultaron con la fiscal Yanitza Negrón, que culminó con la radicaron de las denuncias contra la fémina.

A Blanco Mersie se le imputa que el pasado 30 de marzo, usó una tarjeta de crédito que no le pertenecía para realizar pagos en diferentes comercios sin la autorización de la persona a la que le pertenecía la tarjeta, cometiendo el delito de fraude.  

El juez Luis F. Padilla Galiano halló causa probable para arresto en los nueve cargos sometidos, imponiendo una fianza de $3 mil, que la imputada prestó a través de un fiador privado, quedando en libertad.

La vista preliminar será el próximo lunes. 29 de diciembre, a las 9:00 de la mañana.

[La opinión de LA CALLE Digital] El azul que no es solo azul: La bandera de Puerto Rico

Por décadas se ha intentado reducir la discusión sobre la bandera de Puerto Rico a un asunto meramente estético: si el azul del triángulo debe ser claro o marino. Pero quien afirme eso, o desconoce la historia, o decide ignorarla. En Puerto Rico, los símbolos nunca han sido inocentes, y la bandera —nuestro principal emblema nacional— es prueba viva de ello.

La bandera puertorriqueña no nace del capricho ni de un comité gubernamental. Nace hace 130 años, en 1895, en el exilio, concebida por independentistas puertorriqueños en Nueva York, como un acto de afirmación nacional frente al colonialismo español. Fue diseñada deliberadamente como una hermana de la bandera cubana, invirtiendo los colores para subrayar una causa común: la libertad de las Antillas.

Ese diseño original incluía un azul claro, similar al cielo caribeño y al de la bandera cubana mambisa. No era casual. El triángulo azul representaba los ideales de libertad, igualdad y fraternidad, y el color evocaba esperanza, futuro y emancipación. Así ondeó en la clandestinidad, así se conservó en la memoria histórica, y así fue reconocida por generaciones que veían en ella un símbolo de resistencia.

Todo cambia tras 1898. Con la invasión estadounidense, la bandera fue prohibida, criminalizada, perseguida. Portarla podía llevar a la cárcel. No fue hasta 1952, con el establecimiento del Estado Libre Asociado, que se legaliza su uso. Y es precisamente ahí donde comienza el silencio incómodo: nunca se legisló el tono exacto del azul.

Ese vacío no es menor. En la práctica, el azul comenzó a oscurecerse. El azul marino, más cercano al de la bandera de Estados Unidos, se impuso en edificios oficiales, escuelas y actos de gobierno. No por mandato legal, sino por inercia política y simbólica. El resultado fue una bandera que, sin cambiar su diseño, sí alteró su mensaje.

Aquí es donde el debate deja de ser cromático y se vuelve político.

El azul claro remite al proyecto inconcluso de nación, a la bandera concebida antes del dominio estadounidense, al ideal de soberanía. El azul marino, en cambio, coincide con el periodo de institucionalización del coloniaje moderno, con la subordinación política y con un Estado que administra, pero no decide plenamente su destino.

Decir que “ambos azules son válidos” puede ser legalmente correcto, pero históricamente incompleto. No todas las versiones cuentan la misma historia. No todas representan la misma aspiración. Y no todas incomodan al poder de igual forma.

Por eso no sorprende que el azul claro sea hoy reivindicado por sectores independentistas, académicos e historiadores, mientras el azul marino siga dominando la iconografía oficial. La disputa por el color es, en el fondo, una disputa por el relato: ¿somos una nación con una historia propia o un territorio con símbolos administrados?

Las banderas no solo se izan; se interpretan. Y cada vez que ondea una bandera de Puerto Rico con azul marino sin cuestionamiento alguno, se normaliza una versión descafeinada de nuestra historia. Cada vez que se rescata el azul claro, se revive una memoria que nunca fue derrotada, solo silenciada.

El azul de nuestra bandera no es un detalle. Es una declaración. Y mientras Puerto Rico siga sin resolver su condición política, el triángulo seguirá siendo escenario de una lucha que no ha terminado.

Acusan por supuesto “maltrato” a septuagenario contra su madre de 93 años

LAJAS: Cargos por maltrato a una persona de edad avanzada fueron sometidos contra Domingo Lugo Ortiz, de 71 años, residente en Lajas, al que se le imputa que este pasado 6 de diciembre, presuntamente con voz agresiva e insultándola con palabras soeces, quería obligar a su madre de 93 años a que fuera a un hospital por unas picadas de hormiga que la dama presentaba.

Se alega que los hechos ocurrieron en la residencia de la perjudicada de 93 años.

El agente José E. Pérez Rivera y el sargento Ariel Rodríguez Valentín, del cuartel de Lajas, consultaron con la fiscal Wandie Camacho Santiago, quien instruyó radicar las denuncias.

La juez Jessica Rodríguez Maldonado determinó causa probable para arresto, imponiendo una fianza de $30 mil, que Lugo Ortiz no presto, quedando sumariado en el Complejo Correccional Las Cucharas de Ponce.

La vista preliminar será el 30 de diciembre.

Cargos por fraude y apropiación ilegal en Sabana Grande

SABANA GRANDE: Denuncias por fraude y apropiación ilegal fueron sometidas contra Juan M. Carrillo Ríos, de 47 años, residente en el barrio Cerro Gordo de Vega Alta.   

Según la pesquisa del agente Mercado Arce, de la División de Robos, Extorsiones, Delitos contra la Propiedad, Agresiones y Personas Desaparecidas del CIC de Mayagüez, el pasado 8 de agosto el perjudicado le entregó al acusado la cantidad de $2,500 como pronto para la instalación de varias puertas y ventanas en su residencia localizada en Sabana Grande.

Sin embargo, tanto el perjudicado, como el agente Mercado Arce, hicieron varias gestiones para que el sujeto devolviera el dinero o completara el trabajo contratado; pero estas fueron infructuosas.

El fiscal Wilfredo Santiago Vega ordenó someter los cargos. El juez Luis F. Padilla Galiano encontró causa probable para arresto, imponiendo una fianza de $2 mil, que fue prestada a través de un fiador privado.

Lo acusan por actos lascivos contra una menor en Aguadilla

AGUADILLA: Agentes de la División de Delitos Sexuales y Maltrato de Menores de Aguadilla sometieron denuncias por actos lascivos contra Gabriel Cruz Cortés, alias “Gaby”, de 45 años, vecino de esta ciudad del noroeste.

Los hechos que se le imputan ocurrieron en 2024, cuando según las autoridades, Cruz Cortés cometió los actos en contra una adolescente de 17 años.

El agente Luis Arce Tirado consultó con la fiscal Dayana Dumeng, quien instruyó la radicación de cargos por violaciones al artículo 133 de (Actos lascivos) del Código Penal de Puerto Rico.

El juez Orlando Avilés Santiago halló causa probable para arresto, imponiendo una fianza de $15 mil, que el sujeto prestó, quedando en libertad hasta la vista preliminar.

[La OPINIÓN de LA CALLE Digital] Sin información no hay pueblo soberano

Cuando se habla de acceso a la información pública, con frecuencia se presenta el tema como una preocupación exclusiva de periodistas, abogados o académicos. Ese enfoque es cómodo para el poder, pero profundamente engañoso. La verdad es más simple y grave: toda restricción al acceso a la información pública es una restricción directa al derecho del pueblo a fiscalizar su propio gobierno.

La reciente firma de las enmiendas a la llamada Ley de Transparencia por la gobernadora Jenniffer González Colón no debe analizarse únicamente como un revés para el periodismo investigativo, sino como un golpe a la capacidad del ciudadano común de saber cómo se toman las decisiones, cómo se gasta el dinero público y quién responde por los errores del Estado.

La información no es un privilegio, es un derecho

En una democracia funcional, la información pública pertenece al pueblo. El gobierno no la concede; la administra en nombre de la ciudadanía. Por eso, cualquier ley que alargue plazos, multiplique requisitos burocráticos o amplíe la discreción de las agencias para negar datos no es un mero ajuste administrativo: es una redefinición peligrosa del balance de poder entre gobernantes y gobernados.

Las nuevas disposiciones permiten que una agencia tarde meses en responder una solicitud. Autorizan extensiones amplias. Eliminan la obligación de entregar datos en formatos útiles. Y, quizá lo más preocupante, otorgan mayor margen para clasificar información como confidencial sin una revisión judicial inmediata.

Traducido al lenguaje cotidiano: el ciudadano que quiera saber cómo se otorgó un contrato, cómo se usaron fondos públicos, por qué se tomó una decisión administrativa o quién falló en su deber, tendrá que esperar más, insistir más y, muchas veces, resignarse.

El impacto real: silencio por agotamiento

Estas leyes no suelen cerrar puertas de golpe. Funcionan por desgaste. El ciudadano promedio no tiene los recursos, el tiempo ni el respaldo legal para insistir durante meses. La consecuencia práctica es el abandono del reclamo.

No se trata solo de investigaciones periodísticas complejas. Se trata del residente que quiere saber por qué su comunidad no recibe servicios. Del padre que pregunta por el uso de fondos en una escuela pública. Del paciente que intenta entender decisiones en el sistema de salud. De comunidades que buscan información ambiental, presupuestaria o contractual.

Cuando el acceso a la información se vuelve lento, confuso y frustrante, la participación ciudadana se debilita. Y cuando la ciudadanía deja de preguntar, el poder deja de rendir cuentas.

Transparencia que no ilumina

Resulta irónico que una ley que lleva el nombre de “transparencia” termine oscureciendo el proceso democrático. El argumento oficial de que estas enmiendas “organizan” o “hacen más manejable” el sistema ignora un principio básico: la eficiencia administrativa nunca debe prevalecer sobre el derecho del pueblo a saber.

Un gobierno verdaderamente comprometido con la transparencia invierte en sistemas, personal y procesos para responder rápido y bien. No responde al reto ampliando plazos ni creando obstáculos adicionales. Mucho menos concentrando poder discrecional en las mismas agencias que deben ser fiscalizadas.

El peligro democrático

La historia, en Puerto Rico y en toda América Latina, demuestra que el deterioro democrático rara vez comienza con censura abierta. Empieza con retrasos, con tecnicismos, con clasificaciones amplias, con cansancio ciudadano. Empieza cuando el acceso a la información deja de ser un derecho práctico y se convierte en una carrera de obstáculos.

Hoy no estamos ante un Estado que prohíbe preguntar. Estamos ante uno que hace que preguntar sea cada vez menos efectivo. Y esa diferencia, aunque sutil, es igual de peligrosa.

Una democracia sin información es una democracia vacía

El acceso a la información pública no es un favor al periodismo ni una concesión del gobierno. Es el mecanismo mediante el cual el pueblo ejerce soberanía. Sin información oportuna, útil y completa, el voto se vacía de contenido, la fiscalización se debilita y la corrupción encuentra terreno fértil.

Defender el acceso a la información no es defender a los periodistas. Es defender al ciudadano. Es defender el derecho a saber. Y, en última instancia, es defender la democracia misma.